El presidente de Bolivia, Evo Morales, asistirá a los actos de investidura del presidente electo de Chile, el millonario Sebastián Piñera, el 11 de marzo, confirmaron el sábado en Santiago fuentes diplomáticas.
Morales confirmó su asistencia a la transmisión de mando, de la presidenta saliente, Michelle Bachelet, a Piñera, primer gobernante de derechas tras 20 años de administración de la Concertación de socialistas y democristianos, tras la recuperación de la democracia en este país trasandino, afirmaron fuentes que pidieron el anonimato.
La presencia de Morales en la asunción de Piñera, a la que asistirán presidentes y jefes de Estado de al menos 8 países de la región, se produce en el mejor momento, en décadas, de la relación bilateral, marcada a fe y fuego por el centenario reclamo boliviano de una salida soberana al mar Pacífico.
Bachelet y Morales han entablado, entre 2006 y 2009, el diálogo más fructífero en la historia de Bolivia y Chile.
La Paz y Santiago han construido entre 2006 y 2009 una relación de "confianza mutua" y la piedra miliar de ésta es la amistad personal de Bachelet y Morales, patente en la agenda de 13 puntos que discuten sin prisas ni pausas desde 2006 y que incluye por primera vez la reivindicación marítima de Bolivia.
La Paz y Santiago han mejorado en el último tiempo sustancialmente su relación, reducida, desde 1989, a un intercambio comercial, favorable, en una proporción de 9 a 1, a Chile y ahora signada por inéditos intercambios en el área militar, en la educación y la tecnología y también en el campo político, preñada de viajes de misiones parlamentarias de uno y otro lado.
Por primera vez en la historia bilateral, La Moneda (sede del gobierno chileno) se avino a discutir sin remilgos el reclamo marítimo boliviano en 2006, pese a fundar sus argumentos en el carácter irretroactivo del Tratado de 1904.
Bolivia y Chile carecen de relaciones diplomáticas desde 1962, cuando Chile desvío unilateralmente el Río Lauca, de curso internacional, para alimentar sembríos en la puna de Atacama.
La confirmación de la asistencia de Morales a la toma de mando, por parte de Piñera, se registra en momentos en que una organización civil de la región boliviana de Potosí, en cuya jurisdicción brotan los recursos acuíferos del Silala, con cuyo caudal se abastece ciudades del norte de Chile y la mina de cobre Chuquicamata, aceptara un acuerdo de La Paz y Santiago que postula el pago, por parte de Chile, por los recursos hídricos captados.
También en medio de una versión, desmentida en rotundo por Morales en La Paz, que dio cuenta de la existencia de negociaciones de su gobierno con una empresa chilena para canalizar la industrialización de hidrocarburos bolivianos.
Las relaciones La Moneda-Palacio Quemado quedaron en suspenso a mediados de enero, antes del balotaje chileno que dio el triunfo a Piñera, luego que el ahora presidente electo de Chile se dijo contrario a atender la histórica reivindicación boliviana.
Piñera que afirmó un no rotundo a la posibilidad de ceder soberanía en los 4.000 km de costa de su país a la mediterránea Bolivia.
Aseveró que "el territorio, el mar y la soberanía chilena nos pertenece y un presidente debe defenderlas siempre".
"Vamos a facilitar el acceso de Bolivia a nuestros puertos para que lo puedan usar para el comercio exterior, pero no vamos a ceder ni territorio ni mar", subrayó.
Meses antes, Morales hubo esgrimido su talante sobre la política chilena cuando, a mediados de 2009, las primeras encuestas revelaban la popularidad de Piñera, alertó a la región la recomposición de la derecha en Latinoamérica.
Bolivia y Chile carecen de relaciones diplomáticas desde 1976.
Bolivia carece de acceso al mar Pacífico desde 1879, cuando, en alianza con Perú, enfrentó militarmente a Chile.
En la denominada guerra del Pacífico (1879-83), Bolivia perdió 400 kilómetros lineales de costa y 120.000 km cuadrados de territorios en la puna del Atacama, a favor de Chile.
Bolivia demanda desde 1904, cuando suscribió un Tratado de Paz y Límites, que selló su enclaustramiento geográfico, la reposición de una salida marítima, por vía de un corredor soberano en el límite septentrional de Chile y la frontera sur de Perú.
El contencioso marítimo planteado por Perú en 2009, por el control de 100.000 km de aguas marítimas, ha frenado en seco la negociación boliviano chilena.
Morales confirmó su asistencia a la transmisión de mando, de la presidenta saliente, Michelle Bachelet, a Piñera, primer gobernante de derechas tras 20 años de administración de la Concertación de socialistas y democristianos, tras la recuperación de la democracia en este país trasandino, afirmaron fuentes que pidieron el anonimato.
La presencia de Morales en la asunción de Piñera, a la que asistirán presidentes y jefes de Estado de al menos 8 países de la región, se produce en el mejor momento, en décadas, de la relación bilateral, marcada a fe y fuego por el centenario reclamo boliviano de una salida soberana al mar Pacífico.
Bachelet y Morales han entablado, entre 2006 y 2009, el diálogo más fructífero en la historia de Bolivia y Chile.
La Paz y Santiago han construido entre 2006 y 2009 una relación de "confianza mutua" y la piedra miliar de ésta es la amistad personal de Bachelet y Morales, patente en la agenda de 13 puntos que discuten sin prisas ni pausas desde 2006 y que incluye por primera vez la reivindicación marítima de Bolivia.
La Paz y Santiago han mejorado en el último tiempo sustancialmente su relación, reducida, desde 1989, a un intercambio comercial, favorable, en una proporción de 9 a 1, a Chile y ahora signada por inéditos intercambios en el área militar, en la educación y la tecnología y también en el campo político, preñada de viajes de misiones parlamentarias de uno y otro lado.
Por primera vez en la historia bilateral, La Moneda (sede del gobierno chileno) se avino a discutir sin remilgos el reclamo marítimo boliviano en 2006, pese a fundar sus argumentos en el carácter irretroactivo del Tratado de 1904.
Bolivia y Chile carecen de relaciones diplomáticas desde 1962, cuando Chile desvío unilateralmente el Río Lauca, de curso internacional, para alimentar sembríos en la puna de Atacama.
La confirmación de la asistencia de Morales a la toma de mando, por parte de Piñera, se registra en momentos en que una organización civil de la región boliviana de Potosí, en cuya jurisdicción brotan los recursos acuíferos del Silala, con cuyo caudal se abastece ciudades del norte de Chile y la mina de cobre Chuquicamata, aceptara un acuerdo de La Paz y Santiago que postula el pago, por parte de Chile, por los recursos hídricos captados.
También en medio de una versión, desmentida en rotundo por Morales en La Paz, que dio cuenta de la existencia de negociaciones de su gobierno con una empresa chilena para canalizar la industrialización de hidrocarburos bolivianos.
Las relaciones La Moneda-Palacio Quemado quedaron en suspenso a mediados de enero, antes del balotaje chileno que dio el triunfo a Piñera, luego que el ahora presidente electo de Chile se dijo contrario a atender la histórica reivindicación boliviana.
Piñera que afirmó un no rotundo a la posibilidad de ceder soberanía en los 4.000 km de costa de su país a la mediterránea Bolivia.
Aseveró que "el territorio, el mar y la soberanía chilena nos pertenece y un presidente debe defenderlas siempre".
"Vamos a facilitar el acceso de Bolivia a nuestros puertos para que lo puedan usar para el comercio exterior, pero no vamos a ceder ni territorio ni mar", subrayó.
Meses antes, Morales hubo esgrimido su talante sobre la política chilena cuando, a mediados de 2009, las primeras encuestas revelaban la popularidad de Piñera, alertó a la región la recomposición de la derecha en Latinoamérica.
Bolivia y Chile carecen de relaciones diplomáticas desde 1976.
Bolivia carece de acceso al mar Pacífico desde 1879, cuando, en alianza con Perú, enfrentó militarmente a Chile.
En la denominada guerra del Pacífico (1879-83), Bolivia perdió 400 kilómetros lineales de costa y 120.000 km cuadrados de territorios en la puna del Atacama, a favor de Chile.
Bolivia demanda desde 1904, cuando suscribió un Tratado de Paz y Límites, que selló su enclaustramiento geográfico, la reposición de una salida marítima, por vía de un corredor soberano en el límite septentrional de Chile y la frontera sur de Perú.
El contencioso marítimo planteado por Perú en 2009, por el control de 100.000 km de aguas marítimas, ha frenado en seco la negociación boliviano chilena.

