El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, y el asesor de Asuntos Internacionales de Brasil, Marco Aurelio García, cerraron el miércoles por la noche una maratónica reunión de 48 horas basada en ocho posibles negocios bilaterales que, esencialmente, apuntan a la industrialización del país andino amazónico.


    En conferencia de prensa, el mandatario boliviano indicó que, primeramente, se planteó al gobierno de Brasil y a sus empresas que participen en el financiamiento de la doble vía de las rutas Cochabamba-Santa Cruz; Santa Cruz-Puerto Suárez y Santa Cruz-San Matías que permitirán articular las fronteras boliviano brasilera con la frontera boliviano chilena, para un fluido y expedito transporte de carga.

    Otro tema fue la búsqueda de ofertas de provisión de aviones y financiamiento para potenciar la aerolínea estatal Boliviana de Aviación, que abarca casi 50% del transporte de pasajeros a nivel local y que en las siguientes semanas comenzará a incursionar en rutas internacionales.

    El tercer punto explorado es la intención que tiene Brasil de participar en la explotación de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni, emprendimiento que debe encadenar la industrialización del litio y potasio y no sólo proyectar una minería extractiva.

    También se cabildeó de la posibilidad de emprender un proyecto conjunto con la empresa Electrobras para multiplicar la generación de energía eléctrica que, al margen de abastecer Bolivia, pueda ser exportada a Brasil.

    En otro aparte se retomó una antigua propuesta de la empresa brasileña Brasquem respecto a la construcción de un polo petroquímico para utilizar el etanol del gas natural para industrializarlo.

    En este punto, quedó expuesto a una nueva revisión en mayo próximo.

    Por otro lado, el gobierno boliviano planteó a Brasil trabajar un mecanismo de control aéreo para la lucha contra el narcotráfico que involucra la provisión de aviones y radares, entre otros.

    En otro tema, Brasil escuchó la voluntad del gobierno boliviano y su empresa estatal de petróleos (YPFB) de poner a disposición de distintas empresas brasileñas, en particular de Petrobras, áreas de exploración hidrocarburíferas para la ampliación de las reservas de gas y la producción hidrocarburífera.

    Un último tema está relacionado con el interés de Bolivia, a mediano plazo, para la construcción de una línea férrea que atraviese todo el eje troncal de Bolivia (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz).

    Por su parte, el asesor de Asuntos Internacionales del presidente brasileño, Lula da Silva, saludó la decisión boliviana de desarrollar su industrialización y afirmó que su país está dispuesto a apuntalar ese proceso "a un ritmo más acelerado".

    "A Brasil le interesa que el proceso de industrialización de Bolivia avance, es una  situación incluso muy particular. Bolivia es el  único país de América del Sur que tiene excedente comercial  en relación al Brasil. Con todos los demás nosotros tenemos globalmente  una posición superavitaria", dijo Marco Aurelio García.

    A su juicio, una relación puramente comercial no es una buena vinculación para el conjunto de la región porque tendería a profundizar las asimetrías existentes.

    "En las conversaciones que nosotros mantuvimos acá sentimos una disposición muy grande del Gobierno de, incluso, dar un ritmo más acelerado a estos (..) para que no sólo se pueda construir una industria importante en Bolivia sino que, además, los bolivianos puedan efectivamente empujarla", remarcó.  ABI