Por lo menos 65 personas fallecieron y 200 resultaron heridas cuando una bomba colocada por supuestos rebeldes maoístas explotó, provocando que el tren en el que viajaban se descarrilara y chocara contra otro ferrocarril en el este de la India, según señalaron funcionarios.

    Los sobrevivientes dijeron que el caos y los gritos se adueñaron de la situación luego de la explosión y que los socorristas tardaron tres horas en llegar al lugar del accidente.

    Los restos del tren azul de pasajeros y el ferrocarril rojo de carga, con el que colisionó, quedaron entrelazados en una vía rural cerca del pueblo de Sardiha, a unos 150 kilómetros al oeste de Calcuta.

    Casi 10 horas después de la explosión, policías y soldados intentaban rescatar a al menos una docena de pasajeros que seguían atrapados, usando sopletes y cables.