Bangkok era ayer una capital en llamas, escenario de numerosos disturbios que el gobierno no lograba controlar, tras un asalto militar al campamento de los “camisas rojas” que dejó seis muertos y condujo a la rendición de los líderes de la protesta.

Varios centros comerciales, entre ellos el gigantesco Central World y sus tiendas de lujo, así como los locales de un canal de televisión con 100 personas en su interior, ardían, según los bomberos.


Según El País de Madrid, al mediodía eran 17 los heridos que ingresaron a un hospital; seis personas muertas, una de ellas un fotoperiodista italiano y otros tres informadores habían sido heridos.
El Gobierno reconoció que algunas zonas de la ciudad estaban todavía fuera de su control, al tiempo que el Ejército prometía “ocuparse de los que provocan los disturbios”. Las autoridades decretaron toque de queda en Bangkok para intentar prevenir todo contagio en las regiones agrícolas y más bien pobres de donde son oriundos muchos de los “rojos”.
En el noreste, los manifestantes incendiaron dos edificios de gobiernos provinciales, según autoridades locales. También estallaron disturbios en Chiang Mai (norte).
El primer ministro, Abhisit Vejjajiva, cuya renuncia es exigida por “los rojos”, pidió a la población confiar en él. “Mi gobierno y todos los responsables tienen la firme intención de superar esta crisis. Haremos que reine la paz y nos recuperaremos”, declaró.
“Esta noche (miércoles) volverá a ser una nueva noche de sufrimiento”, declaró el portavoz, Panitan Wattanayagorn.
Tropas de la Policía recibieron autorización para disparar contra saqueadores y agitadores y los canales de televisión están bajo el control del Gobierno.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mantiene su llamado al cese de la violencia en Tailandia, informó su portavoz, Martin Nesirky. Ban “sigue profundamente preocupado por la escalada de violencia y la pérdida de vidas humanas, así como por los incendios causados en Bangkok”, dijo el portavoz en rueda de prensa.
Asimismo, “mantiene su pedido para que las autoridades tailandesas y los manifestantes tomen todas las medidas a fin de evitar nuevas violencias y pérdidas de vidas, y para resolver los problemas pacíficamente”, agregó Nesirky.
Estados Unidos, también, condenó la violencia perpetrada por manifestantes contra el gobierno tailandés. “Estamos muy preocupados al ver que los seguidores de los “camisas rojas” iniciaron incendios criminales, dijo Gordon Duguim, del Departamento de Estado.

Operativo militar
Los militares implementaron desde la madrugada un espectacular operativo para desalojar a los manifestantes “camisas rojas” del elegante barrio turístico y comercial del Bangkok. Ayer ardían la Bolsa de Bangkok y varios centros comerciales. Cerca de las 13.00, los líderes del movimiento anunciaban que se rendían.