Hasta diciembre de este año, la potencia eléctrica del país llegará a más de 1.014 megavatios (MW) de acuerdo con una proyección realizada por el Comité Nacional de Despachantes de Carga (CNDC).

Sin embargo, el Gobierno anunció una inversión de 124,7 millones de dólares para incrementar la producción de energía eléctrica a 1.114,5 megavatios en esta gestión.


Los recursos contemplan la construcción de seis plantas hidroeléctricas que estarán distribuidas en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Pando y tres termoeléctricas en La Paz, Tarija y Chuquisaca.

Los recursos también financiarán el proyecto geotérmico en la Laguna Colorada, en el departamento de Potosí, y otro para la generación de energía a partir de los residuos de la caña de azúcar en Santa Cruz.

El Ejecutivo boliviano dará prioridad a un proyecto piloto para la generación de energía eólica en el altiplano de La Paz, que demandará una inversión de $us 2,3 millones.

Al monto destinado a los programas de generación de energía se suman otros 47 millones de dólares que se invertirán en planes de distribución de electricidad para llegar a otras localidades del país.

El objetivo es incrementar la cobertura de los servicios eléctricos al 53 por ciento en el área rural y al 91 por ciento en las zonas urbanas hasta el 2015.

La otra acción que ejecutó el Gobierno fue recuperar el control de la industria eléctrica en el país después de 15 años. La propiedad de las generadoras de electricidad Corani, Valle Hermoso y Guaracahi, y de la distribuidora de luz en Cochabamba pasó a manos del Estado a través de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

El Gobierno justificó la medida debido a que las empresas incumplieron sus compromisos de inversión y no había seguridad energética.