Autoridades de Bolivia y México iniciarán hoy aquí la tercera reunión del Comité Conjunto para el combate al narcotráfico, farmacodependencia y delitos conexos, para fortalecer los nexos en la lucha contra este flagelo.
Durante dos días se promoverá la colaboración en aras de enfrentar el fenómeno con mayor eficiencia, sobre la base de la autodeterminación, no intervención en asuntos internos, igualdad jurídica y respeto a la integridad territorial.
Ambos países firmaron un convenio en 1990 para establecer este Comité, con la función principal de formular recomendaciones a sus gobiernos respecto a la manera más eficaz en que puedan prestarse cooperación.
En un segundo encuentro, celebrado en México en julio de 2005, las partes acordaron establecer un marco jurídico y generar mecanismos de cooperación binacional en materia de lavado de dinero y delitos conexos.
Durante dos días se promoverá la colaboración en aras de enfrentar el fenómeno con mayor eficiencia, sobre la base de la autodeterminación, no intervención en asuntos internos, igualdad jurídica y respeto a la integridad territorial.
Ambos países firmaron un convenio en 1990 para establecer este Comité, con la función principal de formular recomendaciones a sus gobiernos respecto a la manera más eficaz en que puedan prestarse cooperación.
En un segundo encuentro, celebrado en México en julio de 2005, las partes acordaron establecer un marco jurídico y generar mecanismos de cooperación binacional en materia de lavado de dinero y delitos conexos.
Las dos naciones sufren con fuerza los males del tráfico de drogas, Bolivia como productora de coca, utilizada para producir la cocaína, y México como trampolín para el ingreso de estupefacientes al mercado estadounidense.
Según datos recientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), este fenómeno mueve a nivel mundial 72 mil millones de dólares al año.
En días recientes visitó Bolivia el coordinador para Latinoamérica y el Caribe de la oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, César Guedes, quien destacó los peligros de gobernabilidad que acompañan a este flagelo en la región./PL
