El Ministerio de Minería está a la espera de una manifestación de intenciones de Atlas. Si ésta se va, se hará cargo de la planta.
Para el Ministerio de Minería, Atlas Precious no tiene capacidad finaciera para invertir en Karachipampa y por lo tanto sólo espera una comunicación oficial de la empresa canadiense acerca de si va a continuar o no con el proyecto. Cuando esto ocurra, el Estado se hará cargo de administrar la planta de fundición.
“Creo que a estas alturas, tenemos que pensar en encargarnos de nuestras propias actividades de carácter productivo, personal e infraestructura. Estamos viendo que si Atlas nos señala que no va a continuar, tal vez tengamos que operar directamente”, sentenció el ministro de Minería, José Pimentel.
El 22 de junio, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) comunicó a Seguros Bisa la ejecución de la boleta de garantía de 850.000 dólares de Altas por Karachipampa, con el argumento de que la empresa sólo invirtió el 2,14 por ciento de sus compromisos, unos 85 millones de dólares.
La representante legal en Bolivia de Atlas, Betsy Miranda, dijo a La Prensa que la determinación de Comibol era arbitraria y abusiva, porque fue el Estado boliviano el que incumplió con el contrato, pues no entregó toda la tierra comprometida, dio la planta incompleta y suscribió un convenio con los trabajadores, en el que les garantiza estabilidad laboral sin la empresa Atlas.
Para este fin de semana está previsto un encuentro entre el Ministro de Minería y el propietario de Atlas, Roy Shieef, que aún no arribó al país por falta de una visa. En ese encuentro, el Gobierno espera una manifestación de Atlas acerca de si está dipuesta a quedarse o no.
Pimentel explicó que el Estado boliviano tiene la intención de respetar su palabra empeñada en los contratos, pero si es que la canadiense quiere marcharse, el Estado podrá hacerse cargo de esta planta. “Si hay la necesidad de asumir responsabilidad, creo que podemos crear las capacidades. El Estado es bastante solvente”.
Para el Ministro, el Gobierno cumplió con sus compromisos contractuales: entregó la planta y la maquinaria disponible y si hace falta algo es responsabilidad de la empresa adqurirla, se comprometió a resolver el problema de falta de provisión de gas y energía eléctrica. También reconoció que garantizaron estabilidad laboral a los trabajadores de Karachipamapa “si está Atlas o si no está”. El Gobierno planea desarrollar allí sólo la planta de plomo y plata; no la de zinc.
