Caracas, 28 oct (PL) La construcción de la primera planta nuclear con fines pacíficos en Venezuela responde a una de las prioridades del gobierno, enfrascado ahora en diversificar las fuentes de energía y reducir la actual dependencia de combustibles fósiles.


  En su reciente gira internacional por siete países de Europa, Asia y África, el presidente venezolano, Hugo Chávez, firmó, entre otros, un importante acuerdo con Rusia en aras de materializar dicho proyecto en un plazo de 10 años.

Desde hace algún tiempo, Chávez insiste en concretar tal empeño que permitirá garantizar la generación de energía limpia teniendo en cuenta que esa fuente no emite dióxido de carbono (CO2), tal como ocurre con las termoeléctricas.

El reactor atómico, ahora en fase preliminar, tendría una potencia de 500 megavatios.

Es importante recordar que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) recomendó al gobierno venezolano en 1978 el uso de esta energía luego que algunos estudios revelaban que la hidroeléctrica del Guri llegaría a un punto máximo y se estancaría en 1993.

Los gobiernos que precedieron a Chávez también advirtieron sobre la necesidad de tener para el año 2000 una central nuclear para la generación de energía alterna a la provista por la hidroeléctrica, pero ninguno adoptó medidas en ese sentido.

Una central nuclear para generar cuatro mil megavatios de electricidad ahorraría al país, por cada mil megavatios, 15 millones de barriles de petróleo al año, equivalentes a más de mil millones de dólares.

Hablamos de una energía muy rentable capaz de operar durante todo el año y que permite obtener beneficios para el medio ambiente, la agricultura, la alimentación, la hidrología y en la medicina para la terapia del cáncer.

Caracas y Moscú ya suscribieron convenios para la producción industrial de componentes y materiales que se utilizarán en esas instalaciones.

Asimismo, establecieron un compromiso para la exploración y explotación de yacimientos de uranio y de torio, minerales que se utilizan en esas instalaciones.

Para alternar con la energía nuclear, Chávez también pensó en la creación de parques eólicos en Venezuela y lograr instalar con ellos hasta 10 mil megavatios, una posibilidad que se concretó en Portugal, la última escala de su gira.

La experiencia de Portugal constituye un gran aporte al tener en cuenta que posee el parque eólico más grande de Europa, y el 66 por ciento de su energía es orígen renovable.

La empresa lusa Enercon, ubicada en la localidad de Viana Do Castelo, es una de las principales en el campo de la energía eólica y produce 5 generadores semanales, compuestos cada uno por 3 aspas y una torre.

Un grupo de expertos se encargá de estudiar la intensidad del viento en regiones venezolanas como Margarita, estado de Nueva Esparta, Chacopata (Sucre), la Guajira (Zulia) y Paraguaná (Falcón).

Por último, el gobierno bolivariano estudia potenciar el uso de la energía solar y aprovechar el hecho de que Venezuela está situada en el trópico y cuenta con un importante número de horas de sol al año.

A la luz de estos nuevos avances, Venezuela sigue librando una tenaz batalla por el ahorro de energía pues todavía depende de las termoeléctricas e hidroeléctricas, estas últimas responsables del 70 por ciento del suministro nacional.