El Diario.- Un recorrido efectuado por EL DIARIO, el fin de semana en las principales calles del Desaguadero peruano, demostró que en esta ciudad se continúa vendiendo garrafas de GLP bolivianas, aunque disminuyó la venta de productos bolivianos de primera necesidad, hasta en un 60%, según contaron algunas comerciantes.

En el sector denominado“Playa Azul”, había poca presencia de productos bolivianos, cuya importación está prohibida, como ser el azúcar y la soya. Según contaron las comerciantes, en anteriores meses, se podía ver que los triciclos trasladaban quintales de estos alimentos cada media hora.
El precio de estos productos se vende a Bs 500, tomando en cuenta que el cambio de la moneda peruana está fijado en Bs 2,70 por cada Sol peruano.
En el caso de la garrafa de GLP, su precio varía de 300 a 350 soles, lo que equivale que el precio asciende a más de Bs 900 por cada garrafa de GLP.
Empero, las propias comerciantes del sector peruano indicaron que en horario nocturno es cuando se incrementa la venta de productos bolivianos cuya importación está prohibida por las autoridades policiales.
“Siguen llegando las garrafas, especialmente en las noches, porque las llevan a otras poblaciones, donde se usa el GLP como fuente de energía, en época de invierno la demanda es mayor” comentó Celestina Paco comerciante del lado peruano.
VENTAS
En el lado boliviano, sólo cuatro tiendas vendían abiertamente los quintales de harina y azúcar, empero se verificó que las otras tiendas de insumos en el lado boliviano vendían los productos prohibidos a puerta cerrada, debido a un control ejercido por las autoridades de Aduanas.
Por esa razón es que el transporte de quintales se realiza en las barcazas que cruzan el río Desaguadero, lejos del control aduanero.
Por ello, los comerciantes de insumos venden el productos a más del doble de su valor en los mercados bolivianos.
“Ocurre que las propietarias de las tiendas donde están los quintales han determinado vender a puerta cerrada, para evitar que los controles les decomisen los productos (...) han hecho subir el precio de los quintales, porque también les cuesta hacer llegar”, explicó Julio Mamani, uno de los conductores de los triciclos los cuales estaban en ambos lados (boliviano – peruano), con poca actividad.
CONTROLES
Los acostumbrados controles por parte de Migración y la Aduana en ambos lados del puente fronterizo en Desaguadero, es mas intenso, pues los efectivos policiales exigen la presentación de la cédula de identidad o la identificación peruana (DIN), solicitada sobre todo a las personas que se trasladaban de un lugar a otro por el puente.
Mientras que en el sector de Plaza Azul donde se utilizan las balsas para el traslado de mercadería y personas, el control de identificación no existía, siendo esta vía una de las más transitadas tanto por comerciantes, así como por ciudadanos peruanos que no portan una identificación o simplemente no quieren ser identificados.
“Los gendarmes del lado boliviano sólo controlan a quienes hayan pagado el pase de la mercadería, sobre todo de quienes son de comerciantes conocidos, pero no es de su competencia solicitar documentación a quienes pasan del lado peruano al lado boliviano y en Plaza Azul. Nunca se instalan policías, como usted puede ver”, explicó Juana Cabrera Montes una comerciante del lado boliviano.