La ola de calor, los cortes de energía y la escasez de combustibles convirtieron ayer en un infierno, por segundo día consecutivo, a Buenos Aires y sus alrededores, donde viven unos diez millones de personas.
Mientras se multiplican las recomendaciones de las autoridades para hacer frente a las altas temperaturas, la gente se refugió en todo retazo de sombra a mano para sortear el agobiante calor que mantuvo a la ciudad en “alerta roja”, con una temperatura máxima de 36 grados centígrados en la capital.
El Servicio Meteorológico Nacional renovó ayer martes la medida para la capital argentina y sus alrededores por segundo día consecutivo a raíz de las altas temperaturas, que motivaron escenas totalmente contrarias a las que se viven por estos días en las heladas Europa, Estados Unidos y Canadá donde la situación se torna más complicada a medida que se desplaza el anticiclón y la ola de frío polar que se prolongará hasta el fin de semana.
Alerta hospitalaria
Por su parte el gobierno de la provincia de Buenos Aires puso en “alerta” a los 77 hospitales públicos del mayor distrito del país para asistir a pacientes afectados por el calor. “La ciudad de Buenos Aires (de 2,8 millones de habitantes) posee un promedio estival de 90 muertos por día pero, por ejemplo, durante la ola de calor de principios de 2001 se elevó a 250 muertos en un día solamente”, advirtió el servicio meteorológico argentino.
La ola de calor “multiplica por tres los fallecimientos”, alertó a su vez el titular de la organización Red Solidaria, Juan Carr. Tomando en cuenta que que las altas temperaturas se mantendrán esta semana, el Ministerio de Salud pidió a la población que en la medida de lo posible evite exponerse a los rayos solares.
