La turba enardecida intentó tomar la Alcaldía Quemada, donde funciona el Concejo Municipal, al igual que tumbar el monumento del guerrillero Ernesto Che Guevara en la Ceja alteña. Las bases rebasaron a los dirigentes y los fantasmas de febrero y octubre de 2003 rondaron la urbe.


El Alto revivió por horas las duras jornadas de febrero y octubre de 2003. La violencia se desbordó mientras la marcha cívica alteña se dirigía a la ciudad de La Paz y pasó factura a las oficinas de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), la Central Obrera Regional (COR) y el peaje de la autopista y causó destrozos a las dependencias de la Alcaldía y el monumento al guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

Todo comenzó hacia las 10.30, cuando un grupo se desplegó a las sedes de las entidades vecinal y obrera cercanas a la Ceja y quemó neumáticos. Alteños enardecidos apedrearon las ventanas de estos sitios y maltrataron las puertas de estos inmuebles. En las puertas, las fogatas consumieron afiches con la imagen del presidente Evo Morales, al son de estribillos que exigían su renuncia y de sus principales colaboradores.

En medio de las protestas apareció un hombre que cubría su rostro con un pasamontañas y portaba un fusil Mauser, quien alegó que llegó desde la comunidad de Achacachi e incitó a los movilizados a cometer excesos. Posteriormente, la ola conflictiva se desplegó a las oficinas del Concejo Municipal, situadas en la Alcaldía Quemada, que también fueron castigadas por las piedras y las llantas quemadas.

El Comando Regional de la Policía desplegó contingentes armados con lanzagases a los inmuebles amenazados. En la Alcaldía Quemada, los medios televisivos informaron de un leve enfrentamiento con los movilizados, quedando dos uniformados heridos. La bronca no acabaría allí, sino que se ensañó después con el peaje y las dependencias de Vías Bolivia en la autopista que une a La Paz y El Alto.

Esos ambientes fueron saqueados y quemados. La turba dejó sólo escombros a su paso y también encendió fogatas con neumáticos viejos. Los policías que vigilaban el lugar fueron rebasados y sólo atinaron a escapar bajo la lluvia de piedras que caía sobre ellos. La furia también llegó a la vagoneta de un ciudadano que circulaba por el sitio, que fue detenida y luego quemada sin que el dueño pudiera evitarlo.

El caos imperó en el lugar hasta cerca de las dos de la tarde, cuando un contingente de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), que lanzó gas lacrimógeno para despejar la zona. Los vecinos enardecidos sólo atinaron a escapar despavoridos por donde podían. Pero no había nada que cuidar, sólo escombros, fue así como los uniformados se retiraron tras un leve enfrentamiento con los movilizados.

Pero los fantasmas de febrero y octubre de 2003 aún rondaron la urbe alteña por la tarde y la noche. Los movilizados también intentaron derribar la efigie del Che en la Ceja, un símbolo del socialismo propugnado por Evo Morales, lo que habrían logrado si no lo impedía la Policía. Lo que no pudieron evitar los efectivos fue que en la noche las oficinas de la Fejuve y la COR resultaran saqueadas y quemadas. Así se completó una jornada de protesta por el gasolinazo del Gobierno del MAS.

Conflicto en la 16 de Julio

Las movilizaciones de El Alto no pudieron hacer cerrar los puestoos de la tradicional feria de la 16 de Julio, donde los comerciantes defendieron con los dientes apretados el asomo de las turbas que desplegaron violencia por la ciudad. El que no pudo detener a los enardecidos fue un ciudadano que sufrió la quema de su vagoneta cuando intentaba pasar por el peaje de la autopista que une a las urbes alteña y paceña. A las dos de la tarde, con ayuda de policías, él recién pudo recuperar su vehículo chamuscado y sin ventanas ni parabrisas, que a pesar de todo, encendió su motor para abandonar el sitio conflictivo.

“Octubre de 2003 renació por horas”

“En principio, lo sucedido ayer en El Alto es una sorpresa, nadie se esperaba esto. El pueblo alteño ha sido muy paciente. Si bien el miércoles se convocó a una marcha, no fue muy contundente. Pero ayer las bases rebasaron a sus dirigentes porque ellas saben que éstos han sido cooptados por el Gobierno. Pero el alteño ha tomado la iniciativa y los dirigentes se han tenido que acomodar. Es un gran avance. Y ha sido el pueblo alteño muy paciente en escuchar el mensaje presidencial, que no ha sido nada complaciente. Ellos esperaban que, si bien no se abrogaba el gasolinazo, se lo aplique gradualmente. Pero Evo Morales mostró el miércoles su verdadera cara. Todos creían que el gasolinazo vino de Álvaro García y que Evo lo desconocía. Pero El Alto se dio cuenta de que fue trabajado por el Presidente.

Ayer, en horas, El Alto vivió lo mismo de 2003, fue muy rápido porque en 2003 fue un conflicto acumulativo. Y hubo mensajes simbólicos. El peaje de la autopista fue nuevamente quemado porque es un sitio estratégico para la movilización de los alteños, desde 2003; la memoria es muy rápida y los alteños se acordaron de ello. Segundo, la toma y quema de la Fejuve y la COR sucedieron porque sus dirigentes son parte del oficialismo; fue una señal de que no están con la protesta de la gente que tiene ansias de revolución. Por lo tanto, otros tomaron estos entes y se desmarcaron de sus dirigentes. Pero la tercera señal, la más importante, es el intento de tumbar el monumento del Che, una señal ideológica muy profunda. Es que El Alto no es socialista, sino comunitarista, su población es aymara y los alteños se dieron cuenta de ello y por eso intentar hacer caer el monumento del Che iba a ser un símbolo muy fuerte para el mundo, era como decir que en Bolivia nadie quiere al Che, que el socialismo cubano y venezolano lleva a la pobreza. Han asociado este momento histórico, cuando un gobierno supuestamente socialista ha hecho un decreto neoliberal. Es una señal de que este socialismo ha estado llevando a la pobreza. El alteño no quiere saber de socialismo, porque con este gobierno también lo ha asociado con la pobreza. Éstas son las lecciones para Evo Morales”./LOS TIEMPOS