El gasolinazo del 26 de diciembre, anulado cinco días después, provocó un colapso en la política económica del Gobierno y un aumento en los precios de los alimentos del cual el país no puede recuperarse ni se recuperará, porque esos precios no volverán a los niveles anteriores.
El análisis corresponde al economista Alberto Bonadona, quien explicó que el gasolinazo creó una situación de especulación porque la gente se quiere anticipar a cualquier situación futura de mayor aumento de precios y por ello intenta comprar más productos.
“Una vez subidos los precios se quedaron arriba, no tanto como la semana del gasolinazo pero se quedaron elevados, situación agravada por la sequía que generó un problema serio en la provisión de alimentos desde hace varios meses y que por ejemplo afectó a la caña de azúcar, a otros productos agrícolas y a la ganadería del altiplano”, explicó.
Otro elemento importante citado por Bonadona es el contrabando y la situación internacional de los precios que también tiene tendencia al alza, por lo que el país vive una presión adicional en los precios internos.
Anticipó que el año 2012 también es previsible una disminución de la producción interna de alimentos por lo que será necesario importar alimentos, aunque en menor cantidad que lo previsto para este año, por lo que demandó del Gobierno preparar de mejor manera a la agricultura nacional, darle incentivos y fortalecer algún tipo de estructura de manera urgente.
“El gasolinazo fue algo así como que se rompió un dique, había agua contenida y se rompió la represa. El gasolinazo debió hacerse de forma gradual con mini aumentos, fue un colapso económico, aunque la gran política económica no se percibe, aún no llegó”, agregó. Bonadona advirtió que el subsidio es muy alto, por ejemplo para el azúcar, ya que según datos oficiales, se vende en el mercado interno a 25 dólares el quintal, cuando se lo compra en el exterior en 47 a 49 dólares.
“Si no se controlan las fronteras o de alguna manera se trata de controlar el contrabando, va a suceder lo mismo que con la gasolina, que la compramos caro de afuera, la vendemos barato adentro y la volvemos a vender barato en las fronteras, de modo que el Estado no sólo subsidia a los bolivianos sino también a los ciudadanos de las fronteras extranjeras”.
Recordó que además del azúcar, el Estado también subsidia el precio interno de la harina de trigo.
Bonadona señaló que por el momento no hay otra forma de solucionar la escasez de productos, porque la otra alternativa sería fijar precios de mercado, lo que provocaría mayores problemas. “Mientras haya escasez en el mercado nacional de alimentos, al Gobierno no le queda más que establecer subsidio”, indicó.
Recordó que en el rubro de hidrocarburos se habla de una subvención de 500 millones de dólares anuales y es posible que ese monto aumente este año debido a que el precio del barril de petróleo está en alrededor de cien dólares, lo que significa que el monto del subsidio aumentará.
“El subsidio a los combustibles, a la gasolina y el diésel es directo a los combustibles, pero al subsidiar los combustibles subsidiamos el transporte, la producción de soya, prácticamente toda la producción que usa combustible y también se subsidia a los individuos que usan el transporte”, indicó.
“Vemos la necesidad de un mini gasolinazo, pero van a ser varios minis y esperemos que sean graduales, con ascenso de centavos y por un largo periodo para que la gente pueda adaptarse a los aumentos, de otra manera se producirá una convulsión social y se tenderá a impulsar los precios hacia arriba”./ OPINION
El análisis corresponde al economista Alberto Bonadona, quien explicó que el gasolinazo creó una situación de especulación porque la gente se quiere anticipar a cualquier situación futura de mayor aumento de precios y por ello intenta comprar más productos.
“Una vez subidos los precios se quedaron arriba, no tanto como la semana del gasolinazo pero se quedaron elevados, situación agravada por la sequía que generó un problema serio en la provisión de alimentos desde hace varios meses y que por ejemplo afectó a la caña de azúcar, a otros productos agrícolas y a la ganadería del altiplano”, explicó.
Otro elemento importante citado por Bonadona es el contrabando y la situación internacional de los precios que también tiene tendencia al alza, por lo que el país vive una presión adicional en los precios internos.
Anticipó que el año 2012 también es previsible una disminución de la producción interna de alimentos por lo que será necesario importar alimentos, aunque en menor cantidad que lo previsto para este año, por lo que demandó del Gobierno preparar de mejor manera a la agricultura nacional, darle incentivos y fortalecer algún tipo de estructura de manera urgente.
“El gasolinazo fue algo así como que se rompió un dique, había agua contenida y se rompió la represa. El gasolinazo debió hacerse de forma gradual con mini aumentos, fue un colapso económico, aunque la gran política económica no se percibe, aún no llegó”, agregó. Bonadona advirtió que el subsidio es muy alto, por ejemplo para el azúcar, ya que según datos oficiales, se vende en el mercado interno a 25 dólares el quintal, cuando se lo compra en el exterior en 47 a 49 dólares.
“Si no se controlan las fronteras o de alguna manera se trata de controlar el contrabando, va a suceder lo mismo que con la gasolina, que la compramos caro de afuera, la vendemos barato adentro y la volvemos a vender barato en las fronteras, de modo que el Estado no sólo subsidia a los bolivianos sino también a los ciudadanos de las fronteras extranjeras”.
Recordó que además del azúcar, el Estado también subsidia el precio interno de la harina de trigo.
Bonadona señaló que por el momento no hay otra forma de solucionar la escasez de productos, porque la otra alternativa sería fijar precios de mercado, lo que provocaría mayores problemas. “Mientras haya escasez en el mercado nacional de alimentos, al Gobierno no le queda más que establecer subsidio”, indicó.
Recordó que en el rubro de hidrocarburos se habla de una subvención de 500 millones de dólares anuales y es posible que ese monto aumente este año debido a que el precio del barril de petróleo está en alrededor de cien dólares, lo que significa que el monto del subsidio aumentará.
“El subsidio a los combustibles, a la gasolina y el diésel es directo a los combustibles, pero al subsidiar los combustibles subsidiamos el transporte, la producción de soya, prácticamente toda la producción que usa combustible y también se subsidia a los individuos que usan el transporte”, indicó.
“Vemos la necesidad de un mini gasolinazo, pero van a ser varios minis y esperemos que sean graduales, con ascenso de centavos y por un largo periodo para que la gente pueda adaptarse a los aumentos, de otra manera se producirá una convulsión social y se tenderá a impulsar los precios hacia arriba”./ OPINION
