Una masiva marcha en contra de la elevación de precios de los productos de la canasta familiar derivó la mañana de este lunes en actos de vandalismo en la población de Llallagua, provincia Bustillos de norte Potosí.

Según el reporte de la radio Pio XII de la Red Erbol, pese a que los centros de abasto han cerrado sus puertas desde tempranas horas, los eufóricos manifestantes ingresaron por la fuerza a más de 30 tiendas y saquearon los productos que encontraron a su paso.

Miles de campesinos de los ayllus Chullpa y Sicoya, que salieron a las calles, asaltaron los comercios de la calle Linares, donde están ubicadas las tiendas de alimentos más grandes de la población norte potosina.

“En este momento (10.35) estamos viendo que acaban de abrir otra tienda más de abarrotes y los enardecidos manifestantes se lo están sacando todos los alimentos. Están lanzando piedras, hay puertas metálicas forzadas, vidrios rotos por doquier”, relató el periodista de Pio XII-Erbol, Dilver Herrera.

Los trabajadores de la prensa local que estaban cubriendo los violentos hechos, también fueron víctimas de la turba. Uno de ellos fue golpeado por los manifestantes y otros amedrentados para que no tomen fotografías, ni filmen los disturbios.

“También estamos viendo a colegas que fueron golpeados, como un trabajador del Canal 6, a quien casi le quitan su cámara filmadora”, reportó el periodista.

Otro trabajador de prensa de un medio local, de nombre Benito, dijo que se comunicaron con los dirigentes de los pobladores para calmar los ánimos exaltados de los movilizados. “pero ellos aseguraron que ya no pueden controlar a sus bases”.

Después de la violencia, los vecinos de la calle Linares expresaron su molestia. “Por favor queremos que el presidente Evo Morales venga a solucionar esta situación, supuestamente convocaron a una marcha pacífica, pero esto es vandalismo”, manifestó un vecino.

Otro de los afectados agregó con lágrimas en los ojos: “mi tienda está vacía, hemos perdido todo nuestro capital de trabajo, se llevaron televisores, computadoras, qué vamos hacer, no restaron nada”. Mientras, la policía no aparecía en ningún lado.

Pasada las 11.00, cuando todo parecía que volvía a la normalidad, los ayllus, presuntamente con varios delincuentes infiltrados, retornaron a los centros comerciales con palos y piedras en mano, para continuar saqueando los pocos productos que aún quedaban en las tiendas.

Los comerciantes agrupados en pequeños grupos también intentaron defender sus negocios, pero fueron rebasados por los saqueadores. Frente a esta descontrolada violencia, varios de los vecinos demandaron la intervención de la Policía con la ayuda del Ejército./ ERBOL