El Centro de Investigación y Documentación Bolivia (Cedib) considera que el país debe asumir ciertos riesgos para identificar nuevas zonas de exploración que las empresas petroleras “no quieren hacer”.
“En Bolivia ya se aprovechó todo el trabajo que YPFB ha hecho. Se requiere inversiones, trabajo de cierto riesgo, geología regional. Y las empresas no quieren hacer eso”, manifiesta Gustavo Rodríguez asegurando que quien sí puede hacerlo es la empresa estatal. “Cuando la empresa estatal haya identificado algunos campos o zonas que son el 100 por ciento aseguradas, recién vendrán las empresas privadas”. Cita como ejemplo lo ocurrido en el megacampo San Alberto en Tarija.
Este campo comenzó a producir en diciembre de 2000 y el campo Sábalo en diciembre de 2002, pero en marzo de 2007 ya se había sacado más cantidad de Sábalo que de San Alberto, siendo Sábalo un yacimiento más pequeño.
“Quiere decir que están sacando a mayor ritmo los hidrocarburos de Sábalo que de San Alberto, entonces sucede que no se puede controlar la presión del yacimiento”, agrega.
Ésta también es una prueba de que existe una explotación irracional en los campos de gas, que a menor presión podrían generar mayor producción, en cantidades racionales y por mayor tiempo./ OPINION
“En Bolivia ya se aprovechó todo el trabajo que YPFB ha hecho. Se requiere inversiones, trabajo de cierto riesgo, geología regional. Y las empresas no quieren hacer eso”, manifiesta Gustavo Rodríguez asegurando que quien sí puede hacerlo es la empresa estatal. “Cuando la empresa estatal haya identificado algunos campos o zonas que son el 100 por ciento aseguradas, recién vendrán las empresas privadas”. Cita como ejemplo lo ocurrido en el megacampo San Alberto en Tarija.
Este campo comenzó a producir en diciembre de 2000 y el campo Sábalo en diciembre de 2002, pero en marzo de 2007 ya se había sacado más cantidad de Sábalo que de San Alberto, siendo Sábalo un yacimiento más pequeño.
“Quiere decir que están sacando a mayor ritmo los hidrocarburos de Sábalo que de San Alberto, entonces sucede que no se puede controlar la presión del yacimiento”, agrega.
Ésta también es una prueba de que existe una explotación irracional en los campos de gas, que a menor presión podrían generar mayor producción, en cantidades racionales y por mayor tiempo./ OPINION
