Tras varios intentos de enfriar el reactor 2 de la planta nuclear de Fukuchima Daiichi , por parte de la agencia de seguridad atómica de Japón, el mismo explotó por tercera vez en las últimas horas. En cuatro días se produjo tres explosiones, el sábado ocurrió la primera explosión en reactor 1, el domingo en reactor 3 y hoy en el reactor 2.

Según informes de la BBC, la explosión se habría producido por el sobrecalentamiento del reactor dañando el techo de la planta nuclear.
No obstante, el aumento de la contaminación en la zona y el descenso de la presión dentro del reactor sí demuestran que se han llegado a liberar vapores y elementos radiactivos. La emisión no es de momento peligrosa, según los portavoces que se suceden en la televisión japonesa.
La agencia de noticias japonesa Kyodo informó que ya se detectan altos niveles de radiación en la prefectura (provincia) de Ibaraki, localizada entre la planta nuclear de Fukushima y la capital Tokio, después de la tercera explosión en la central, sin embargo, aún no se produce una confimación oficial.
El operador de la central nuclear de Fukushima, Tokyo Electric Company, informó que varios de sus trabajadores están siendo evacuados y los únicos empleados que permanecen en la planta son los encargados de bombear agua al reactor para evitar una fusion del núcleo.
La radiación en los alrededores ha sobrepasado 10.000 veces los límites legales.
Después de la explosión, los niveles de radiación en los alrededores de Fukushima subieron hasta 8.217 microsieverts por hora, frente a los 1.941 que se registraban 40 minutos antes, según mediciones de la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa. Estos 8.000 microsieverts por hora serían el triple de la cantidad de radiación a la que está sometida una persona en un año, informa El País.
La eléctrica responsable de la planta, Tokyo Electric Power Co (TEPCO) ha constatado es que el nivel del agua ha bajado sensiblemente dentro del reactor, lo que denotaría daños en la piscina de condensación destinada a enfriar el reactor y controlar las condiciones en el interior del recinto. De los cuatro metros que miden las barras de combustible, la mitad habría quedado al descubierto, y eso podría ocasionar una fusión del núcleo./ LA RAZON