YPFB Chaco, empresa subsidiaria de YPFB Corporación, entregó hoy como donación 520 cocinas y un número similar de garrafas a los damnificados del megadeslizamiento que se registró a fines de febrero en la ladera sur este de la ciudad de La Paz.
El gerente general de la empresa afiliada a la estatal petrolera, Pedro Torquemada, dijo hoy que YPFB Chaco cumplió con un compromiso humanitario y solidario al entregar este aporte a las familias afectadas de Pampahasi Bajo y Callapa.
“Compartimos la necesidad, Dios sabe dónde conduce a los hombres. Hoy estamos aquí con este granito de arena. No descartamos una segunda etapa de ayuda”, señaló Torquemada minutos antes de entregar a los damnificados las concinas de dos hornallas y garrafas con combustible.
En Pampahasi Bajo se procedió a la entrega, poco después del medio día de este martes, a 305 damnificados y en horas de la tarde a 215 beneficiados. Durante los feriados de carnaval se entregaron 900 raciones de alimentos.
El representante del campamento 5 instalado en Irpavi II, Mario Aruquipa, agradeció este gesto de solidaridad de YPFB Chaco. “Estamos agradecidos con este gesto de solidaridad”, puntualizó visiblemente emocionado.
Inmediatamente se procedió a entregar las cocinas y las garrafas de acuerdo a una lista elaborada por los propios representantes de los damnificados.
Por citar algunos ejemplos en Irpavi II, recibieron sus cocinas y garrafas: Rosario Calderón, Domitila Chavarría Choque, Edwin Aruquipa Rodríguez, Dominga Flores Condori, Abdon Cristóbal Cordero, Julián Flores Mamani, Alberto Flores Condori, Juan Germán Ochoa entre otros.
Un megadeslizamiento que se registró entre el 26 y 28 de febrero afectó a 4.900 personas, removió 230 hectáreas de tierras y destruyó 1.500 predios en 11 zonas (Pampahasi Bajo, Cervecería, 23 de Marzo, Metropolitana, Kupini II, Valle de las Flores, Santa Rosa de Callapa, Callapa, Jokoni, Kaliri e Irpavi II). Los damnificados reciben cobijo en más de 20 campamentos instalados en diferentes puntos de La Paz.
El evento, cuyo origen se debe a la reactivación de una antigua falla geológica y el represamiento del río Chujllunkani, fue catalogado por geólogos de la Alcaldía de La Paz como el movimiento de tierra más grande de los últimos 70 años. Las pérdidas materiales fueron calculadas en 93 millones de dólares. No se reportaron pérdidas humanas.
