La consultora Ryder Scott & Co puso en polvorosa a expertos y autoridades del sector hidrocarburífero en Bolivia. Todos coinciden ahora en que urge reiniciar tareas exploratorias, la actividad que las petroleras transnacionales menos quieren hacer y menos han hecho en los últimos 15 años, desde 1997, pese a ventajosos contratos con los que explotaron los megacampos gasíferos del país descubiertos el año 1990 por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), según confirmó a El País el ex presidente Jaime Paz Zamora, en entrevista publicada en marzo del año 2007. 9,94 Trillones de Pies Cúbicos (TCF) es casi nada para un país que se consideró hasta hace unos meses como una “potencia” gasífera.

La cifra volvió a poner en el debate la manipulación que se hizo de la cantidad real de reservas que tuvo el país en el pasado y de si realmente las transnacionales del petróleo cumplieron realmente su compromiso de invertir en exploración en los últimos quince años.

La cifra obligó a las autoridades nacionales del sector a hablar más claro a la población. “Ya no más vender por vender. Esa política de venta a quien sea, y muy en particular a un mercado orientado al Brasil, se ha terminado. De ahí es que ahora tenemos mercados a Argentina y a Brasil”, dijo el ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutiérrez.

El gas alcanzará tan sólo para unos diez años, calcularon algunos analistas. Otros propusieron renegociar los contratos con Brasil y Argentina para disminuir las cantidades de gas a exportar y garantizar el consumo interno para al menos cincuenta años, incluyendo proyectos de industrialización. El analista Boris Gómez Úzqueda propuso utilizar 6 mil de los 10 mil millones de dólares que el país tiene como reservas de divisas para impulsar la exploración e industrialización del gas.

Ayer expresaron sus criterios autoridades y técnicos tarijeños. En efecto, el asambleísta Johnny Torres develó que no se perforó pozos petroleros por las malas políticas del Gobierno, pero no se refirió a un decreto supremo que emitió Jorge Tuto Quiroga el año 2001, por el cual liberó a las petroleras de su obligación de invertir en la perforación de al menos un pozo por parcela petrolera.

El ex gerente de Setar, Jaime Balanza, coincide con los planteamientos expuestos por parte del asambleísta Torres y sugiere la importación de técnicos y empresas que operan en Perú, ya que el trabajo de los técnicos bolivianos llevó al boom del petróleo al país vecino.

Pero el debate es quién hace la exploración petrolera: ¿YPFB o las trasnacionales? ¿Por qué confiar en éstas otra vez si precisamente la cifra de las reservas publicadas evidencia que no cumplieron esa obligación en el pasado inmediato?, se preguntaron otros analistas. “El gobierno está en la disyuntiva si aplicar la nacionalización que no cumplió y fortalecer YPFB para que se encargue del asunto o ponerse otra vez en manos de las transnacionales que, seguro, querrán firmar nuevos contratos condicionando inversiones a más utilidades”, advirtió otro.

Para Torres, parece ser que la cuestión está por la vía de las transnacionales y dijo que tiene que haber seguridad jurídica para que las empresas extranjeras inviertan en el país. Su partido político, el MNR, impulsó la liquidación de YPFB el año 1997 entregándola, vía “capitalización”, a empresas transnacionales. “Siempre lo habíamos dicho, en el tema del negocio de los hidrocarburos lo que se tiene que hacer es tener reglas claras en seguridad jurídica, para tener la inversión de las empresas multinacionales, invertir con reglas concretas, donde el inversor tenga la seguridad de que no le van a nacionalizar mañana”, dijo.

Señaló que en 2003, e incluso antes de 1995, se logró que en el país sean invertidos cinco mil millones de dólares en el sector de hidrocarburos “con los cuales Tarija, que era un departamento pobre y de tener de presupuestos anuales de 21 millones de bolivianos, pasó a tener tres mil millones de bolivianos”. Contradictoriamente, las auditorías petroleras que se efectuaron el año 2006 revelaron cifras distintas de inversión a las que cita Torres. Adicionalmente, fue precisamente el presidente Jaime Paz Zamora el que anunció, en 1990, que YPFB descubrió los megacampos Sábalo y San Alberto, cuya producción ahora reporta los mayores ingresos para Tarija.

Pero Torres culpó de la caída de las reservas a la dejadez del Gobierno, por no haber perforado nuevos pozos petroleros. “Si hemos caído es porque antes teníamos 54 TCF y esto no se ha invertido, ya que hasta 2004 se perforaba 54 pozos al año y desde 2006 hasta 2011 se han perforando uno a dos pozos por año y si se deja de perforar va a seguir la declinación”, mencionó. No aclaró, sin embargo, que los 54 pozos eran básicamente para explotación y no para exploración.

El asambleísta citó a Perú como un ejemplo y dijo que en anteriores gestiones pretendía conectarse al ducto de los bolivianos y “ahora desplaza a Bolivia por las políticas óptimas hidrocarburíferas de su mandatario”. “Antes, Bolivia era primero y segundo lugar hace siete años en el tema de hidrocarburos a nivel Latinoamérica, Perú sólo quería conectarse a nuestro ducto y ahora con las cosas que ha hecho bien Alan García (presidente de ese país), Perú es el segundo productor de hidrocarburos a nivel Latinoamérica, vale decir que Bolivia dejó la cabeza, por las locuras del Presidente y del MAS”, a tiempo de asegurar que la nacionalización “sólo fue un discurso”.

Torres recordó que el presidente dijo una vez: “ni una molécula de hidrocarburo debe ser vendida sin antes industrializarla”, y acotó que pasan siete años y “no se industrializó nada”.

Por su lado, el ex secretario de Hidrocarburos en la gestión de Mario Cossío, Mario Cavero, indicó que se necesita una política agresiva en el tema de exploración. “Se necesita una previsión a la Ley de Hidrocarburos urgente para atraer inversiones extranjeras de transnacionales, de otra manera, va a ser complicado garantizar inversiones en el mercado interno y exportación, y el deseo que tiene la población de industrializar el gas”, dijo. Añadió que mínimamente los resultados del programa de industrialización se verán de aquí a siete y diez años y que las reservas que fueron dadas por la Rydder Scott “con certeza” durarían unos 10 años más.

Consultado sobre este mismo tema, Balanza cuestionó los resultados que expone la Ryder Scott, ya que esta empresa “desconoce la realidad histórica de los hechos”. “Primeramente, es importante, para madurar un criterio en la opinión pública, establecer la realidad histórica de los hechos en el proceso de certificación en reservas en Bolivia en los anteriores procesos y en su tiempo la D’Goyler Mc Naugthon le certificó al país 54 TCFS y con 27 TCFS en reservas probadas, ahora viene otra empresa como la Ryder Scott que le certifica al país menos de 10 TCF. La Ryder Scott no puede explicar esta baja cuantiosa de la reserva porque ha estado abasteciendo el país y consume al mercado externo algo así como medio TFC al año, por otro lado, es importante señalar enfáticamente que D’Goyler Mc Naugthon infló las reservas o Rider Scott está subestimando las reservas”, manifestó.

Según Balanza, el país tiene más de un millón de kilómetros cuadrados, y el 50% es considerado área petrolera. “Para ser nuevamente una potencia se debe hacer exploraciones, Bolivia tiene más de un millón de kilómetros cuadrado y el 50% es área petrolera, donde se desarrolló actividad hidrocarburífera representa el 10%, es decir, somos un país virgen y hay más de un 90% por explorar”, dijo.

Para Balanza, la duración del gas en Bolivia, si no se toma las políticas de exploración tomando en cuenta que hay contrato con países internacionales, serían de 10 a 15 años. “Hay contrato con Brasil de 30 millones de metros cúbicos por día, en el interior del país el consumo es de 8 millones de metros cúbicos por día y Argentina siete millones metros cúbicos por día, sin embargo, a la Argentina se tiene que incrementar volúmenes hasta llegar a 27 millones metros cúbicos por día de gas y entonces se pasaría a disminuir más de medio TCF y tendríamos una proyección de 10 a 15 años, siempre que no se realicen descubrimientos en estos tiempos”, advirtió.

Por su parte, el gobernador Lino Condori manifestó que confía en el trabajo de su secretario de Hidrocarburos, ya que trabaja en proyectos sobre este campo. El País intentó comunicarse con el secretario departamental de Hidrocarburos, Dino Beltrán, para conocer los proyectos que tiene frente a esta crisis hidrocarburífera, sin embargo, no se pudo ya que no contestaba a su celular.

El consultor en hidrocarburos y energía, y ejecutivo de una compañía privada de servicios, Boris Gómez Úzqueda, en relación a la reciente información oficial de las reservas de gas natural boliviano, explicó que “no es tiempo de lamentaciones y es tiempo de encontrar horizontes”.

El consultor dijo que en este momento “los agoreros de la patria, los incrédulos y los ‘expertos’ deben estar gritando al cielo”, a ellos una aclaración: “el mundo no se acabó y de seguro con adecuadas herramientas financieras, políticas y alianzas tecnológicas adecuadas en la conquista del restante 80% del territorio nacional se van a incrementar estos niveles de reservas de gas para situarnos en el segundo o quizá primer lugar en el continente”.

Gómez dijo que se debe “orientar al Estado boliviano –a través de su estatal petrolera- a procesos de exploración intensiva y a empezar procesos de industrialización, utilizando para ello hasta 6.000 millones de dólares del total de 10.000 millones que se tiene como Reserva Internacional Neta (RIN), de manera de hacer un esfuerzo en posicionar a Bolivia como centro energético para fines de esta década y ser especializados en venta de valor agregado en vez de materia prima. Todo ello, con una nueva mentalidad, una Nueva Política Energética (NPE) y una ley sectorial moderna”.

PROYECCION DEMANDA 2010-2026
Demanda interna    3,1 TCF
Brasil    5,9 TCF
Argentina    4,1 TCF
Industrialización    0,4 TCF
Transformación en diésel    0,6 TCF
Mutún    0,6 TCF
Total    14,7 TCF/ EL PAIS