El Gobierno brasileño atribuyó ayer la fuerte escalada que los precios de todos los productos registran en el país a un “brote inflacionario mundial” y afirmó que “no ahorrará armas” para intentar mantenerlo bajo control.
En esa visión de las presiones inflacionarias que afectan a la mayor economía latinoamericana coincidieron la jefa de Estado, Dilma Rousseff, y su ministro de Hacienda, Guido Mantega, quienes encabezaron ayer una reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social, órgano consultivo formado por miembros de los sectores público y privado.
En el primer trimestre de 2011, la inflación acumulada en Brasil ha llegado al 2,44 por ciento y amenaza la meta establecida por el Gobierno para este año, que es del 4,5 por ciento.
El propio Banco Central ya admitió la seria posibilidad de que
esa meta no se cumpla, y en un informe difundido este lunes, proyectó la inflación acumulada para todo 2011 en un 6,34 por ciento. Esa presión sobre los precios, y en particular en los alimentos, dominó este encuentro en el que Rousseff también consideró que la inflación que registra el país es un “problema del crecimiento”, dado por el aumento de la demanda que genera el hecho de que unas 20 millones de personas salieron de la pobreza desde 2003.
“Es mejor enfrentar estos problemas del crecimiento, que los
problemas de falta de empleo, pobreza y depresión económica”, afirmó la Presidenta, quien también culpó a los países más ricos por la presión inflacionaria en las economías emergentes y en desarrollo.
Rousseff sostuvo que “por el déficit gigantesco en las mayores economías” del mundo, “los países emergentes ahora son presionados por políticas de expansión intensa de la liquidez internacional”, que han generado “desequilibrios inflacionarios y cambiarios”.
En esa misma línea, aunque desde una visión más técnica, se
expresó el ministro Mantega, quien admitió que el Gobierno tiene una “inmensa preocupación” con esas amenazas inflacionarias.
Mantega reconoció además que el Gobierno estudia los ajustes que hará en la economía para atajar lo que definió como “brote inflacionario mundial”. El Ministro aseguró que “en China, la inflación crece casi al 100 por ciento, al pasar de 2,4 por ciento para 5,4 por ciento”, y apuntó que en Estados Unidos “todavía no está reflejando la inflación del petróleo”./ LA PRENSA
