En el segundo semestre de este año, está prevista la puesta en marcha de la Planta de Manzanillo, que suministrará gas natural a las centrales eléctricas de la zona centro occidental de México que se abastecerá de gas natural licuado (GNL) procedente de Perú, sin embargo, Venezuela queda desplazada a pesar de sus grandes cantidades del energético.

Este hecho cierra un importante ciclo de inversión en Latinoamérica, llevado a cabo en los últimos seis años para desarrollar reservas de gas natural de Camisea en Perú, informó ayer el periódico Diario el Progreso de Caracas – Venezuela.
“Así que fue Perú y no Venezuela, con sus gigantes reservas de petróleo y gas natural, el primer país en materializar un proyecto de exportación de GNL en América Latina. Sin embargo, hace una década se pensaba más bien que México podría abastecer de gas a Centroamérica.
Igual se pensó de Colombia o Venezuela. La paradoja fue que Perú ganó la carrera del GNL a los grandes del continente en cuanto a reservas de gas natural” dice el matutino venezolano.
DESARROLLO DE CAMISEA
Según este medio hace una década nadie en el mundo de la energía apostaba grandes sumas a Camisea, los yacimientos de gas ubicados aproximadamente a 500 kilómetros al este de la ciudad de Lima. No sólo existían en el continente otros países con potenciales reservas de gas natural más atractivas, sino que los volúmenes de Camisea se consideraban insuficientes, incluso para pensar en proyectos de largo plazo destinados al consumo de la población limeña.
Esta situación fue cambiando en la medida que se realizaron estudios geológicos y exploratorios para comprobar las reservas. Hoy el potencial de Camisea es considerable. Las reservas de gas natural de Camisea se ubican alrededor de los 16 trillones de pies cúbicos (TCF), volumen del cual se ha comprometido para la exportación 4.2 TCF.
El proyecto denominado Perú LNG requirió una inversión de 3.800 millones de dólares y comprendió la construcción de una planta de GNL y una terminal de carga marítima en la costa central peruana, en la región de Pampa Melchorita, límite entre las regiones de Lima e Ica. Incluyó además la construcción de un gasoducto de 408 kilómetros.
El cronograma se cumplió cabalmente tal como estaba previsto, en junio de 2010 entró en producción la planta de licuación Perú LNG, en Pampa Melchorita. Esta planta, con una capacidad nominal de 4,4 millones de toneladas/año, procesa 17 millones de metros cúbicos de gas al día.
LA MORALEJA
“La moraleja de este cuento energético es que no basta con el tamaño de las reservas, hay que saber aprovechar las oportunidades de mercado. Perú exporta su gas natural en uno de los mejores momentos, goza de los beneficios de una multimillonaria inversión internacional y asegura al mismo tiempo una gran parte de sus reservas de gas natural para el desarrollo nacional” informa este medio de prensa.
Por otro lado, el número de empresas petroleras que trabajan en suelo peruano es también de envidiar, son 55 en total, con una inversión en exploración y explotación de $us 989,9 millones el 2010./EL DIARIO