El Gobierno de Argentina salió a marcar territorio en YPF, la mayor
productora de hidrocarburos del país, ante los temores de que el avance
de la mexicana Pemex en la española Repsol, mayor accionista de la
petrolera argentina, derive en un cambio de rumbo para la estratégica
compañía argentina.
Mientras Petróleos Mexicanos (Pemex) adquiría este viernes una
participación adicional del 4,62% en Repsol, el Ejecutivo de Cristina
Fernández se apuraba a exigir la convocatoria de una reunión
extraordinaria del directorio de YPF.
Fuentes de la petrolera argentina consultadas ayer por EFE
indicaron que la reunión será convocada formalmente en los próximos
días, pero sin fecha precisa de momento, pues hay que "compatibilizar
las agendas" de los integrantes del directorio.
La reunión fue solicitada por el influyente subsecretario de
Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación,
Roberto Baratta, que es quien desde hace dos semanas representa al
Estado argentino en el directorio de la compañía, en la que Repsol tiene
el 57,433 por ciento de las acciones.
Con la operación concretada este viernes, Pemex y la española
Sacyr Vallehermoso, que el pasado lunes sellaron un acuerdo para
sindicar sus derechos de voto en Repsol, alcanzaron una participación
conjunta en la petrolera española del 29,8%.
Las autoridades argentinas temen que esta alianza derive en cambios en la conducción de Repsol y, por ende, afecte a YPF.
Por eso, reclaman que las autoridades de Repsol, Sacyr
Vallehermoso y Pemex informen "a la brevedad" si el cambio accionarial
en Repsol generará algún tipo de impacto o variación en los planes de
inversión y producción en YPF.
Al pedir la reunión de directorio, el Gobierno de Fernández
recordó que el Estado, además de tener facultades de control en las
empresas proveedoras de energía, tiene una "acción de oro" en YPF.
En efecto, el Estado argentino, a través del Ministerio de
Economía, es titular de apenas mil de las 393,3 millones de acciones de
YPF, pero tiene derecho a participar de las decisiones del directorio y
poder de veto desde la privatización de la compañía, en 1999.
En la noche del viernes, el ministro de Planificación argentino,
Julio de Vido, recordó cuáles son los alcances del Estado sobre YPF:
"Esperamos que no se produzca ningún cambio institucional en la empresa
y, si lo hubiera, tenemos el poder de veto"./ EL DIARIO
