Por Gustavo Marcelo Rodríguez Cáceres*
El yacimiento de gas Margarita/Huacaya está llevando a los
representantes de Tarija y Chuquisaca a una seria disputa.
Sensiblemente, en el fondo de las desavenencias que esgrimen los
contendientes prima la intención de garantizar la mayor proporción de
las regalías para sus regiones. Algo por lo demás lógico y comprensible,
pero, en mi criterio falto de consecuencia y muestra de una visión
estrecha.
Es falto de consecuencia, porque quienes
ahora se enfrentan por una “molécula de gas” y un “milímetro de
terreno”, han guardado un sepulcral silencio cuando de la noche a la
mañana las reservas bolivianas de gas natural descendieron de 24,7
Trillones de Pies Cúbicos (TCF por sus siglas en inglés) a 9,94 TCF;
reducción que, valga anotarlo, sólo ha sido en los megacampos ubicados
en Tarija.
La causa de la reducción pudo haber sido
la explotación irracional de los megacampos o, como sostuvo el
presidente de YPFB, la “manipulación financiera” que obligó a inflar las
reservas o ambas. Si fuera el primer caso, debería determinarse qué
mecanismos se aplicaron, quiénes y por qué los asumieron, incluso
debería cuantificarse el daño económico que ello representó; si fuese el
segundo, debería identificarse a quienes falsearon la información que
llevó a error al Estado. Sin embargo, nada de esto han hecho las
actuales autoridades de YPFB, ni siquiera han presentado un Informe de
Certificación de Reservas completo, solo se han limitado a entregar una
cifra. Por supuesto, los dirigentes tarijeños y chuquisaqueños no han
elevado ningún reclamo ni se han enfrentado con nadie por este motivo, y
mucho menos han exigido a YPFB que cumpla sus obligaciones.
Es ese marco, ¿Qué certeza hay que las reservas existentes en Margarita/Huacaya son las que realmente reporta Repsol?
¿Acaso
no es esta empresa la que el año 2006 redujo el volumen de sus reservas
anotadas ante la bolsa de valores estadounidense, y por ese motivo
enfrentó conflictos legales? Encima, Carlos Villegas, en contra de la
normativa vigente, ha anunciado que este año no se certificará las
reservas. Por todo esto me pregunto ¿Qué base real tiene enfrentados a
tarijeños y chuquisaqueños?
Al parecer los actuales
dirigentes regionales y, más todavía, las actuales autoridades del
sector, cuando se trata de resolver y enfrentar los grandes problemas de
la industria hidrocarburífera nacional prefieren bajar la cabeza o
torcer la mirada a otro lado, pero cuando se trata de disputarse las
migajas que la industria reporta están dispuestos a ir “hasta las
últimas consecuencias” y a jugarse la vida en ello.
Ojalá
que esta falta de visión no convierta a Margarita/Huacaya en la manzana
de la discordia, que según la mitología griega, motivó la Guerra de
Troya.
*El autor es investigador y analista sobre hidrocarburos
