Intolerables contradicciones energéticas. Tarija, la proveedora de gas y
petróleo que virtualmente “nada” en hidrocarburos, sufrirá
racionamientos en el abastecimiento de gas para su industria, parque
automotor y, posiblemente, gas domiciliario.
El retraso en la construcción de la ampliación del Gasoducto Villa
Montes - Tarija (GVT) es la causa. Por mucho que hoy mismo se obtenga la
licencia ambiental luego de acordar con la Asamblea del Pueblo Guaraní
Itika Guasu (APG IG), el retraso es tal que el racionamiento es
inminente e inevitable.
El gobierno, vía YPFB Transportes y el
Ministerio de Hidrocarburos, convocaron anteriormente a cinco reuniones
para efectuar la consulta pública a la APG IG respecto de un tramo de
7,5 kilómetros de gasoducto que atravesará por el área reconocida por el
Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), como zona indígena. El
gasoducto se construye desde Villa Montes hasta Tarija, pasando por
Entre Ríos, y tiene una longitud mayor a 180 kilómetros.
La APG IG
rechazó sistemáticamente las consultas y prefirió negociar un contrato
con YPFB Transportes bajo condiciones de “confidecialidad”, según un
documento enviado por Gregorio Dionis a esa empresa en marzo de 2011. En
el mismo exige el pago de servidumbres de vía, de ducto y de ocupación,
así como indemnizaciones. La suma de esas exigencias, según denuncias
de autoridades nacionales, superaba los 20 millones de dólares.
En
semanas anteriores, luego de años de gestión, los dirigentes de la APG
IG anunciaron que no se oponen a la construcción del gasoducto, negaron
haber exigido esa cifra y anunciaron que están dispuestos a cobrar la
simbólica suma de 100 bolivianos por las servidumbres. Analistas
consultados dijeron que no corresponde el pago de servidumbres al Estado
boliviano cuando va a utilizar porciones de su territorio para obras
públicas. “Lo que corresponde es la expropiación”, explicaron.
En
contraposición, la misma APG IG, asesorada por la ONG Nizkor, cerró en
diciembre de 2010 un trato con la empresa transnacional Repsol YPF, para
permitirle construir las obras de ampliación de la planta Margarita, de
modo que se garantice la exportación de gas a la Argentina. Repsol está
interesada en maximizar las exportaciones de gas porque recibe un
precio mayor (más de 10 dólares por millón de BTU) que si destinara gas
al mercado nacional, por el que recibe un precio cuatro veces menor. La
APG IG/Nizkor suscribió un contrato con Repsol para que ésta les pague
un Fondo de Inversión de 14,8 millones de dólares que lo administra el
Banco do Brasil. Autoridades bolivianas, pese a haberse hecho público
este hecho, no han abierto la boca, pese a que, como ahora se constata,
el racionamiento de gas en el mercado interno es inminente e inevitable,
nada menos que en Tarija, el departamento que produce cerca del 80% de
los hidrocarburos.
PLAN DE CONTINGENCIA
Confirmado como está
el racionamiento de gas, hoy se reunirán varios sectores en las oficinas
de la Cámara de Industria, Comercios y Servicios de Tarija (Caincotar)
para elaborar un plan de contingencia ante el racionamiento en la
provisión de gas natural en los próximos meses, especialmente en junio y
julio, cuando existe una mayor demanda.
El racionamiento traerá
consigo efectos multiplicadores, ya que los perjuicios no sólo serán
económicos, sino también de producción, puesto que se limitará la
apertura de nuevos emprendimientos industriales y comerciales que
necesiten gas.
El gerente de la Empresa Tarijeña del Gas (Emtagas),
Alejandro Gallardo, manifestó que, de cierta manera, ya se viene
racionando el suministro de gas, puesto que no se está atendiendo las
solicitudes de la categoría industrial para ampliar el consumo ni se
atiende la apertura de nuevas, al igual que con las estaciones de
servicio. “Hoy, a las cinco de la tarde, se reúnen el autotransporte,
las estaciones de servicio, Emtagas y Caincotar para tratar dos puntos:
el de tomar acciones para lograr que se realice la ampliación del
gasoducto Villa Montes – Tarija y la elaboración previa de un plan de
contingencia para el racionamiento”, indicó.
Posteriormente, para el
viernes 10 de febrero, se tiene previsto una reunión con todos los
sectores que se vean perjudicados por el retraso del proyecto de
ampliación, en las oficinas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos
(ANH), en donde se oficializará el plan de contingencia a detalle.
El
presidente de la Asociación de Surtidores (Asosur), Adrián Villanueva,
lamento que aunque se consiga la licencia ambiental en estos días, de
igual manera se tendrá que proseguir con el racionamiento del gas en
todo el departamento, ya que “el proyecto tiene un retraso considerable
por lo que se demoraría aproximadamente unos ocho meses para
concluirlo”. “Solicitaremos que el racionamiento se realice de manera
igualitaria entre todos los sectores y que no se permita la apertura de
nuevas estaciones de servicio ni de nuevas industrias, además, se pedirá
al Gobierno Departamental que se paralice el programa de conversión
vehicular, para evitar mayores problemas con el abastecimiento del gas
natural”, anticipó.
Villanueva confirmó que los surtidores ya se
encuentran afectados en el abastecimiento de gas, ya que en ocasiones no
se cuenta con la presión necesaria para comprimir el gas natural para
convertirlo en gas vehicular. “Están afectados los equipos de las
estaciones de servicio por el problema del ducto”, afirmó.
Al
disminuir el cupo de gas en las estaciones de servicio, los choferes
tendrán que trabajar con gasolina, por lo que tendrán que invertir más
dinero en combustible lo que hará que se suban los precios de las
tarifas del autotransporte, a su vez se provocará que el comercio, los
productores y otros sectores tengan que elevar el precio de sus
productos, “específicamente en el caso de los mercados los precios
necesariamente tendrán que elevarse, afectando el bolsillo de la
población”.
El presidente de la Cámara de la Construcción (Cadeco),
Ahuber Succi, manifestó que, solamente en el caso de la industria
cementera, al disminuirle el volumen de gas en el abastecimiento
llegaría a producir menos, por lo que en los mercados ya se verían los
elevados precios del cemento. “Lo mismo ocurrirá con las cerámicas y las
industrias en general, que al producir en menor cantidad suben los
precios y también afectará a las empresas constructoras que serán
desabastecidas de materiales de construcción por lo que tendrán que
paralizar trabajos”, indicó.
Succi solicitó a las autoridades
nacionales que “así como se empeñan en llevar adelante la construcción
de una carretera, también se lo haga con el tema de los hidrocarburos”,
refiriéndose específicamente a la ampliación del GVT.
La industria
es la mayor consumidora de gas natural en el departamento, alcanzando a
un ochenta por ciento, entre las que la empresa cementera es la mayor.
A las estaciones de servicio el racionamiento les afectaría con un
recorte del 30 al 35 por ciento de la provisión./ EL PAIS (TARIJA)
