La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) prevé que el proyecto Boliviana de Sistemas de Autoidentificación (B-SISA), que se implementará para controlar la venta de combustibles, también podrá ser utilizado en el monitoreo del pago de peajes en las carreteras nacionales o en el seguimiento de vehículos robados.
“El sistema también lo vamos a utilizar para control de peajes; una vez que esté instalado, tendrá una serie de beneficios colaterales, revolucionará a nuestro país”, informó ayer el director de la ANH, Gary Medrano, en una conferencia de prensa.

Entre otros beneficios que habrá a partir del seguimiento a las compras de combustibles en las estaciones de servicio, también está la posibilidad que dar mayor seguridad ciudadana, sobre todo en casos de vehículos robados.

“Si a alguien le roban su vehículo y avisa inmediatamente, veremos dónde ha cargado combustible, qué hizo; de esta manera, convertirá a las ciudades en inteligentes”, destacó Medrano.

En la actualidad, hay países que utilizan un sistema de identificación por radio frecuencia (RFID) para controlar los peajes en las carreteras, de tal modo que los vehículos no pueden evadir el pago de esa obligación.

El proceso podrá ser implementado, explicó la autoridad, una vez que se conozca el rendimiento del proyecto B-SISA, que comenzará el 1 de enero con el colocado de chips en los parabrisas de todos los vehículos del parque automotor nacional.

Este tipo de dispositivo electrónico necesita de una central informática similar a la que actualmente se instala en oficinas de la ANH, en La Paz.

El director de esa entidad anunció que, como parte de la puesta en marcha de ese sistema, se instala un Centro de Procesamiento de Datos (CPD), que es una megaestación electrónica que permitirá controlar la comercialización de combustibles dentro del territorio nacional y registrar todas las demás actividades de fiscalización que realiza esa repartición.

El costo del hardware y el software del B-SISA asciende a 35 millones de bolivianos, es decir unos cinco millones de dólares./ PÁGINA SIETE