— ¿Cuáles son las perspectivas para la industrialización?
— 2014 va a ser un año de resultados, es un año en el que va a haber un
punto de inflexión en cuanto a Bolivia como país exportador de energía.
No solamente vamos a enviar gas natural a los mercados grandes de
Brasil y Argentina, exportaremos etano y GLP, porque si juntamos las 360
toneladas (t) día que produce Río Grande más las 2.200 t día que
producirá Gran Chaco podremos abastecer a empresas públicas o privadas
de Brasil, Paraguay y Perú (...). Entonces, ya conformaríamos un polo de
energía que generaría mucho más dinero que el que hoy recibimos. La
planta de GNL (gas natural licuado) también va a funcionar el siguiente
año y con eso ya cambiamos toda la matriz energética en las fronteras y
en lugares alejados, y masifiquemos aún más el uso del gas. El GNL
también nos va a ayudar con la subvención (reducción del subsidio a los
hidrocarburos) y con el contrabando (reducirá la salida ilegal de
líquidos como el GLP y la gasolina).
— ¿Y la Planta Amoniaco-Urea de Carrasco (Cochabamba)?
— Todo el avance de ese importante polo petroquímico, incluido el montaje electromecánico de las plantas, será visible en 2015.
— El objetivo principal de esta planta, según el Gobierno, es
permitirle a Bolivia alcanzar la seguridad alimentaria, ¿cómo se
alcanzará esto?
— El complejo producirá
inicialmente amoniaco, que es la materia prima para todo lo que vamos a
hacer a fin de alcanzar la soberanía alimentaria. La planta de amoniaco
alimentará la producción de 2.100 t día de urea (fertilizante
nitrogenado), nos proporcionará nitrato de amonio para producir
explosivos, nos dará materia prima para nuestra planta de NPK (sales
compuestas por nitrógeno, fósforo y potasio) para fertilizantes
minerales. Este complejo va a ser muy grande y esperamos que incremente
la productividad (agrícola) mínimamente en 40%.
— ¿Es posible alcanzar esa soberanía alimentaria, es decir, que el país deje de importar alimentos y sea autosuficiente?
— Hay un factor muy interesante. Si tomamos en cuenta que Brasil tiene
déficit de alimentos y déficit de fertilizantes debido a su cantidad de
población, de cientos de millones de personas, Bolivia, con 10 millones
de habitantes, generaría o consolidaría con la planta de amoniaco-urea
la soberanía alimentaria, al menos será así con los alimentos básicos de
la canasta familiar, como el maíz.
— ¿Cuál es el porcentaje de avance de las obras?
— En Gran Chaco 67% y en urea y amoniaco, si bien estamos un poco
retrasados, tenemos la visión de que en octubre de 2015 ya se entregará
esa planta.
— ¿Cuál es el rol de la EBIH en el desarrollo de estos proyectos?
— Debo reconocer que con la EBIH (Empresa Bolivia de Industrialización
de los Hidrocarburos) hemos tenido momentos difíciles, pero este año
hemos garantizado los recursos para que en 2014 entregue su primer
proyecto de industrialización de tercera generación en El Alto: la
planta de tuberías de polietileno. Con un costo de $us 14,5 millones,
esta planta fortalecerá la masificación del uso del gas natural, el
proyecto Mi Agua y la agricultura, con la producción de agrofilms
(plásticos para invernaderos, entre otros). La EBIH también está a cargo
del proyecto de petrocasas y el de metanol. Este último sería su primer
proyecto de primera generación.
— ¿Hay dualidad de funciones entre YPFB y la EBIH?
— La Constitución da a ambas empresas la prerrogativa de realizar la
industrialización: YPFB desde la exploración, explotación, hasta la
industrialización; la EBIH tiene como misión principal la
industrialización, pero son dos instituciones estatales que en el futuro
se complementarán en lo técnico y en recursos humanos.
Fuente:La Razón
