A noviembre de 2019, el patrimonio del sistema financiero llegó a Bs
20.702 millones, valor que mantiene estable a la banca y la política de
bolivianización en materia de créditos (99%) y depósitos (86%), según
datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI).
En relación con similar período de 2018, el capital financiero llegó a
Bs 18.975 millones, es decir que hubo un incremento del 8,3%. Los Bs
20.702 millones representan el 13,3% del Coeficiente de Adecuación
Patrimonial (CAP), que es el índice entre patrimonio neto y grado de
riesgo que tienen los bancos.
En Bolivia las normas exigen un CAP mínimo del 10%, porcentaje que es
ampliamente superado con el 13,3%, lo que demuestra la fortaleza del
sistema financiero nacional.
En materia de créditos y depósitos —de acuerdo con datos presentados
por el Ministerio de Economía en su Rendición Pública de Cuentas Gestión
2019— el primero tuvo un crecimiento del 7% (de $us 24.651 millones a
$us 26.495 millones); mientras que el segundo presentó una baja mínima
del -0,1% (de $us 25.503 millones a $us 25.471 millones). De este total,
el 99% de los créditos y el 86% de depósitos fueron en moneda nacional
(bolivianos).
Sistema sólido
Para el analista económico Alberto Bonadona, el sistema financiero
“siempre fue sólido”, pero tuvo mayor crecimiento en los últimos años
debido a la alza de precios de las materias primas de exportación. “La
banca ha crecido porque el comercio internacional ha crecido, hubo un
gran flujo de recursos del exterior y ese flujo pasó por la banca y
continúa ahí”.
Este auge, detalló, no es gracias a una gestión de gobierno (en este
caso del MAS), más al contrario responde a una dinámica comercial que
permitió al país recibir buenos ingresos, que favoreció de manera
particular al sistema financiero.
Respecto a la alta influencia del boliviano en la cartera de créditos
y depósitos, Bonadona explicó que esta política se aplicó gracias al
fortalecimiento de la economía boliviana producto de las exportaciones
(gas y minerales). “La bolivianización está sujeta a la cantidad de
reservas que se tienen o que se pueda preservar. Hay que cuidar la
bolivianización porque tenemos un tipo de cambio fijo y esta estabilidad
podrá ser mantenida mientras Bolivia tenga una fortaleza en sus
exportaciones, lo cual será impulsado por este Gobierno (de
transición)”.
Bonanza
Por otro lado, Alejandro Arana, analista económico, mencionó que
durante los primeros años de la anterior gestión (MAS), y producto de la
bonanza económica, el sistema financiero tuvo un crecimiento
importante, tanto en activos como en utilidades. Sin embargo, en los
últimos cinco años, producto de la desaceleración económica, regulación
de tasas de interés, cuotas de cartera por destinos de créditos y mayor
carga impositiva, los niveles de rentabilidad de la industria
disminuyeron desde un 21% en 2007 a 11,9% a junio de 2019.
“Efectivamente, el sistema financiero sigue siendo todavía muy
sólido, con niveles de adecuación patrimonial superiores al 11% y una
tasa de mora razonable (2,2% a noviembre de 2019); sin embargo, preocupa
que esta sea la más alta en nueve años; así como también la marcada
desaceleración tanto en el crecimiento de la cartera de créditos como en
los depósitos, los que incluso experimentaron una disminución de 0,1% a
noviembre del año pasado”, dijo.
Respecto a la bolivianización, acotó que fue una decisión política
cuyo “éxito” se logró solo a base de distorsionar el mercado mediante la
introducción de marcadas diferencias entre las tasas de encaje legal en
dólares y en bolivianos, y otras medidas como el ITF (Impuesto a las
Transacciones Financieras). Respecto a una devaluación, apuntó que esta
posibilidad se ve poco probable.
Datos
26.495 millones de dólares es la cartera de créditos en el
sistema financiero nacional, con un índice de mora del 2,2% a noviembre
de 2019.
25.471 millones de dólares es la base de depósitos en la
banca, de los cuales el 86% son en moneda nacional, según datos del
Ministerio de Economía.
Fuente: Bolivia

