A mediados de noviembre del año pasado, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Luis Parada, indicó que el crecimiento económico de Bolivia para 2020 será de entre un 2,5% y 2,6%. La autoridad además aseguró que, pese a que el actual Gobierno es de transición, generará inversión y la va a mantener.
Ante ese pronóstico, surge la pregunta: ¿qué esperar de 2020 en materia económica? Para despejar esa duda, Dinero consultó a expertos para conocer sus opiniones y estimaciones sobre el comportamiento de la economía.

Para el consultor financiero Jaime Dunn, el 2020 será un año en el que se sentirán a plenitud los efectos de una política económica de más de 13 años basada en el gasto irresponsable que expiró el 2014, con el fin del megaciclo de precios altos de los commodities.

“Este año nos espera con el déficit fiscal y el nivel de deuda interna y externa más alto, conjuntamente con el crecimiento económico más bajo de la última década”, indica Dunn, a tiempo de señalar que el desempeño de la economía, medido por el PIB, con seguridad estará debajo del 3%.

En tanto, el pronóstico del comportamiento de la demanda y los precios del petróleo crudo y gas natural para este año no es el más alentador, según Jorge Akamine, presidente del Colegio de Economistas de Bolivia. Esa situación, dice el experto, podría continuar afectando el ajuste que se debe hacer al déficit fiscal, el cual se ‘disparó’ hasta el 9% en 2019.

Akamine recordó que el crecimiento económico al segundo trimestre de 2019 fue del 3,13%, afectado principalmente por la baja de la demanda y los precios del petróleo y gas natural, indicador que refleja claramente la desaceleración económica que vive la economía del país, puesto que la tendencia muestra una caída desde hace seis años.

A decir del analista Carlos Schlink, la economía debe esperar la reacción de la población, no aguardar la respuesta de la misma economía; y para que tenga resultados positivos, necesita del ‘acompañamiento’ del sector privado, los sectores económicos y sociales, y las Fuerzas Armadas a la cabeza del Gobierno.

Schlink también señaló que no hay que olvidarse de que el contexto internacional no es favorable, ya que presenta caída de precios de materias primas, países vecinos en crisis económicas y sociales, y la guerra comercial entre China y EEUU. Además, el contexto interno no es el más favorable, debido a las malas condiciones económicas en que dejaron al país.

En cuanto al ambiente de negocios, de acuerdo con el analista financiero Jorge Velasco, este será de mucha incertidumbre para los actores económicos e inversionistas, debido a la situación política y social que atraviesa el país desde octubre del año pasado, con un Gobierno de transición y en espera de los resultados de las elecciones generales.

El Deber