(Primera parte de una entrevista ficticia)
¿Cómo es la vida de Hitler antes de incursionar en el ejército bávaro?
Bueno, yo nací el 20 de abril de 1889, en Brannau Am Inn, en Austria. Mi padre se llama Alois Hitler, era funcionario del cuerpo de Aduanas y mi madre es Klara Polz Cuando ambos deciden casarse mi padre tenía cincuenta y dos años y mi madre solamente tenía veintinueve años. Además de la diferencia de edad, existía otro inconveniente pues eran primos segundos, por lo que, necesitaron solicitar una licencia eclesiástica para poder casarse.
Vivo mi niñez en la aldea de Leonding, en Austria. Mi infancia es como la de cualquier otra familia pequeño burguesa de origen campesino, aunque no me gusta ese término que es empleado por Marx, entonces diría como cualquier otra familia de clase media de la región.
Cuando tengo trece años, muere mi padre de pulmonía, nunca había podido llevarme muy bien con él, por lo que no fue un golpe tan duro. Quería que siguiera sus pasos, que fuera parte de la burocracia estatal y esas cosas que a mi no me gustaban. Porque mis sueños iban por otro lado, a mí siempre me gustó el arte, por eso mi sueño era convertirme en un gran pintor reconocido a nivel internacional.
Cuando tengo trece años, muere mi padre de pulmonía, nunca había podido llevarme muy bien con él, por lo que no fue un golpe tan duro. Quería que siguiera sus pasos, que fuera parte de la burocracia estatal y esas cosas que a mi no me gustaban. Porque mis sueños iban por otro lado, a mí siempre me gustó el arte, por eso mi sueño era convertirme en un gran pintor reconocido a nivel internacional.
En el colegio no tenía buenas calificaciones siempre me fue difícil adaptarme con mis compañeros, además que no me gustaba la forma en que los profesores nos enseñaban, eran muy autoritarios con nosotros los estudiantes, ahí nace mis primeras armas de rebeldía, porque con ellos yo era muy rebelde. Y por estos factores decido abandonar definitivamente el colegio a los 16 años
Dos años más tarde muere mi madre, fue un duro golpe para mí su partida. Por lo que decido irme a Viena. Tenía una herencia que era muy ínfima, agarre mis pocas cosas y me fui a buscar nuevos rumbos, a realizar lo que siempre me había apasionado, la pintura. Ya en Viena, me presento en dos ocasiones a la Academia de Bellas Artes pero soy rechazado, porque supuestamente yo no tenía, según ellos, todas las aptitudes que necesita un pintor.
Mi situación económica era muy grave, a tal extremo que en un momento llegué a convivir con los mendigos y los vagabundos, pase mucha hambre (deja escapar una sonrisa sardónica). Pero me las supe ingeniar para poder sobrevivir. Realizaba, gracias a mi destreza en el arte, tarjetas de colores con ilustraciones, las vendía y con el dinero que recaudaba podía comprarme comida .Otra pasión que empecé a desarrollar, en esas épocas, fue la lectura, nadie entendía mi pasión por los libros hasta algunos con los que convivía me empezaron a llamar desequilibrado, pero a mi eso no me interesaba.
No sabría decir lo que más me aterrorizó en aquel tiempo: si la miseria económica de mis compañeros de entonces, su rudeza moral o su ínfimo nivel cultural. La falta de tener una identidad nacional entre la gentes es otro problema.
¡Con qué frecuencia se exalta la indignación de nuestra burguesía cuando se oye decir a un vagabundo cualquiera que le es lo mismo ser alemán a no serlo y que el hombre se siente igualmente bien en todas partes con tal de tener para su sustento! Esta falta de “orgullo nacional” es lamentada entonces hondamente y se vitupera con acritud semejante modo de pensar.
En 1913, cuando ya tenía 24 años, decido irme a Munich. Allá me rehusaba a ingresar a algún trabajo que fuera estable, no era por flojera, pero algo me decía en mi interior , que el destino me tenía preparado un futuro mejor. Y no me había equivocado, la puerta grande se me abrió en el momento en que se da la noticia de que había sido asesinado el Archiduque de Austria, y se anunciaba de que Alemania estaba en Guerra. Este es el momento que estaba esperando, me dije, de ingresar al ejército bávaro, soy aceptado a pesar de ser austríaco de nacimiento, mi carrera militar, en ese momento, lo era todo para mi.
Empecé a ganarme la confianza de los oficiales superiores, porque para ellos yo era un modelo y ejemplo de soldado, razón por la cual, me confiaban misiones importantes, que siempre las cumplía a cabalidad.
A partir de ese instante cambia su vida ¿verdad?
Sí, es así, al inicio de la guerra me condecoran con la Cruz de hierro de segunda clase por los méritos que había realizado, me sentía orgulloso de lo alcanzado. Durante el transcurso de la guerra fueron varias las ocasiones en las que estuve cerca de la muerte.
Le menciono la más cercana fue en un bombardeo. Pero antes del hecho había recogido a una perrita,a la que trataba de amaestrarla, pero como ya era una perra vieja no podía aprender los trucos que le enseñaba. Mis camaradas se reían de mi, ese hecho me molestó demasiado, el perro presintiendo algo decide salir del campamento, en mi enfado la voy a buscar y es en ese instante, mientras golpeaba a la perra, cae una bomba y todos mis camaradas murieron quedando yo como único sobreviviente. Es un hecho que jamás olvidaré.
Después de esa situación, ya sabía que nada me pasaría en esa guerra, no era todavía el momento de morir, por lo que me aventuraba con facilidad a las misiones más peligrosas. Pero, es en 1917, cuando el ejército enemigo empieza a atacarnos con gases de pimienta, lo que me causa una ceguera momentánea, la que me mantiene fuera de combate, porque estoy internado en el hospital hasta el fin de la guerra. En el hospital habían soldados que ellos mismos se habían disparado en los pies o las manos para salir de los frentes de batalla, no eran consecuentes, esos cretinos, con el accionar de los otros soldados que daban la vida por la patria y por salvar la vida de sus compañeros.
¿Qué pasa después de la finalización de la primera Guerra Mundial?
Es el inicio de otra etapa en mi vida. En 1919, realizó unos cursos que fueron creados por el comando especial, con un objetivo claro, el cual, era preparar gente que pueda propagar el antisemitismo y hacer entender la primacía que tenía la raza aria sobre las demás razas. Es a partir de este momento que empiezo a incursionar en la política.
Fui a observar a los distintos partidos políticos, y el que me causó un poco de impresión, o más bien de enojo, fue el Partido Obrero Alemán, porque no entendían la realidad por la cual atravesaba nuestro país, y simplemente atacaban a los militares, por las consecuencias que trajo la derrota de la guerra.
Es así que, al ir a verlos no coincidí con sus planteamientos, y decidí refutarles, quedaron impresionados con mi exposición y deciden invitarme para que realice una exposición, en la cervecería donde se concentraban para discutir. Esa fue la primera vez que iba a hablar en público, mi primera experiencia como orador.
¿ Y cómo le fue en esa experiencia?
Como ya te dije, estaba un poco nervioso, después que me presentaron, inicié mi discurso, pero nadie me hacía caso, esa situación me molestó demasiado, y la única solución que encontré para llamar la atención del público fue gritar. Recién pararon las orejas esos imbéciles, y les dije que ese era el problema por el cual habíamos perdido la guerra, que nadie escuchaba a nadie. Después de esa situación, la gente empieza a reconocer mis grandes dotes de orador y la capacidad que yo tenía.
Hitler mira hacia arriba, cuando habla de si mismo, lo hace con una pasión que en realidad me asombra. Es muy poco, por no decir casi nada, humilde. Se lleva las manos a la barbilla, pensando unos instantes, es muy interesante observarlo, a pesar de su pequeña estatura, muestra gran firmeza y coraje.
CONTINUARÁ...

