Barack Obama ha decidido mantener parcialmente una de las políticas heredadas de su predecesor George W. Bush: la de buscar gas y petróleo costa afuera, aunque no en todos los sitios que el gobierno republicano había autorizado.
“Hoy estamos anunciando la expansión de la exploración costas afuera de gas y petróleo”, dijo Obama, este miércoles, ante una audiencia integrada principalmente por militares en la base área Andrews, cerca de Washington.
“Mi gobierno considerará potenciales nuevas zonas para desarrollo en el Atlántico medio y sur, y en el Golfo de México, mientras estudiamos y protegemos áreas delicadas en el Ártico”, dijo Obama, tras aclarar que no había sido “una decisión tomada a la ligera”.
En los últimos veinte años la política estadounidense había sido la de no permitir perforaciones en la plataforma marina para evitar derrames y riesgos de contaminación. La única excepción hasta ahora es el Golfo de México.
Aunque la Casa Blanca dejó fuera del proyecto las partes de Alaska que son consideradas más vulnerables, la decisión no parece del agrado de los ambientalistas, muchos de los cuales son seguidores de Obama.
Este miércoles, el mandatario explicó que su plan mantendrá un equilibrio entre “la necesidad de controlar los recursos energéticos nacionales y la necesidad de proteger los recursos naturales de EE.UU.”
“Protegeremos áreas vitales para el turismo, el ambiente y nuestra seguridad nacional. Y no nos guiaremos por ideología política, sino por evidencia científica”, aseguró Obama.
En los últimos veinte años, la política estadounidense había sido la de no permitir perforaciones para evitar la contaminación.
Obama recalcó sus “credenciales verdes”, haciendo referencia a las inversiones que se han promovido para el desarrollo de autos híbridos y eléctricos, las mejoras para la red eléctrica nacional o el incentivo de granjas solares y eólicas.
Obama usó una vez más el recurso de comparar el desempeño de EE.UU. frente a naciones como China o Alemania, a las que calificó de “líderes” en el desarrollo de energías limpias y reconoció que su anuncio no sería de la satisfacción de muchos.
“Quiero enfatizar que esto es parte de una estrategia más amplia, que nos llevará de ser una economía que se mueve con combustibles fósiles y petróleo extranjero, a una que se basa en combustibles nacionales y energía limpia”, afirmó Obama.

Los grupos ecologistas han cuestionado el proyecto presentado durante el gobierno republicano en 2008.
Uno de ellos, Greenpeace, considera que es una decisión equivocada, que “acentúa la adicción estadounidense al petróleo” y trae potencialmente graves riesgos ambientales.
"¿Es este el plan de energía limpia del presidente Obama o la campaña de “perfora, nene, perfora” de la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin?", fue la reacción que ofreció a la BBC, Joe Smyth, portavoz de Greenpeace.
“Extender las areas de perforación costa afuera que han estado protegidas por décadas amenaza nuestros océanos y las comunidades costeras que dependen de ellos con devastadores derrames de petróleo, más contaminación y cambio climático”, afirmó Smyth.
El sector “verde” de la sociedad estadounidense es uno de los principales apoyos con los que contó Obama en su campaña presidencial y hasta ahora han aplaudido su retórica sobre las eficiencia y limpieza energética.
Aunque la decisión podría debilitar ese apoyo, también podría ayudarle a Obama reducir la oposición republicana a las leyes sobre energía y cambio climático que esperan ser discutidas por el Congreso.