Argentina goleó a Corea del Sur por 4-1, luego de pasar por un momento de preocupación y epilogó el cotejo con una demostración de fútbol preciosista que es una mezcla de eficacia y espectáculo.

Aunque no estuvo en el podio de los goleadores, apareció el talento de Lionel Messi, especialmente en la elaboración de los goles que en esta jornada encontró el complemento oportunista de Gonzalo Higuaín siempre atento y punzante que con los tres goles anotados en la jornada pasó a convertirse en el goleador del torneo.

Para tranquilidad de los blanquicelestes el primer gol llegó temprano, cuando Chu Young colocó la pierna indiscretamente tras un tiro libre de Messi y el balón se fue a las redes. El gol llevó tranquilidad al grupo de Maradona y enfado a los surcoreanos.

Tuvo que esperar hasta los 32 minutos Argentina para encontrar el segundo en otra jugada de balón parado, doble cabezazo en el área para inflar las redes y una vez más el descontrol asiático. Higuaín en la jugada empezó a marcar su nombre en la pizarra.

Chung Young a los 45 aprovechó una distracción de Martín de Michelis para sustraer el balón y colocar a la salida del portero Sergio Romero. Así con el 2-1 se fueron a los vestuarios.

Al retorno, Corea del Sur salió de su terreno planteó un encuentro de tú a tú y aunque estuvo a punto de concretar el empate a los 15 con un remate de Kung Hun, dejó pasar aquel magnífico momento.

Luego llegó el tiempo de la sinfonía Argentina, el tiempo de los goles exquisitos como el tercero en el que con cuatro toques Higuaían infló las mallas. Antes Messi puso un balón de frac y corbata para Agüero, quien ya se encontraba en el terreno, éste lanzó el pase medido y el goleador le dio el toque decisivo con la cabeza.

Y hubo tiempo para el cuarto del partido a los 40 minutos en una obra magistral de Messi que desde el medio terreno se fue abriendo paso definió con justeza y el balón pegó en la base del madero, pero para fortuna Argentina llegó Higuaín y el final fue de rostros alegres, de un Diego Maradona desbordante, de un Messi feliz que devolvió con fñutbol el costo de las entradas y de un Higuaín, que hoy debió jugar la lotería, porque habría acertado en todo.