La Prensa.- Centenares de vehículos que hacen filas en las estaciones de servicio de San Ignacio de Velasco, Roboré, Puerto Quijarro y Puerto Suárez, en Santa Cruz, reflejan la cruda realidad de la falta de diésel y gasolina en varias zonas del país. Los revendedores tienen ambos combustibles, pero lo ofrecen más caro.
El problema llega a Pando, departamento afectado desde hace un mes y que ha semiparalizado las actividades forestal y agrícola, según denunció la Cámara Forestal de Bolivia (CFB). Pese a esta situación, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) opta por el silencio.
Las largas filas se constituyen en el “espejo” del estancamiento de la producción de carburantes en el país y a la vez de la falta de control eficaz por parte de las autoridades, coinciden algunos analistas energéticos.
En los surtidores de las citadas regiones cruceñas aseguran que los cupos asignados no alcanzan para toda la población. No obstante, para YPFB los 200.000 litros que se distribuyen a seis surtidores de la Chiquitania son suficientes.
La peor situación se vive en Pando, donde no hay suficiente combustible desde hace un mes. Según el presidente de la CFB, Pedro Colanzi, la escasez aún impacta en el rubro, pues se ha paralizado casi toda la actividad laboral. Se requieren 180.000 litros de diésel cada día para desarrollar con normalidad las actividades.
