Energy Press - En momentos que Bolivia soporta una fuerte arremetida debido al informe de la Ryder Scott, que da cuenta de una importante disminución de las reservas probadas de gas (P1), retomamos el concepto de “Centro de Producción y Transporte de Gas del Cono Sur” para conocer, desde el punto de vista de algunos analistas, la vigencia o no de la mencionada tesis.


En el año 2003 y basados en estudios que hablaban de cuantiosas reservas y principalmente mercados para el gas boliviano, junto a la ubicación geográfica del país en la región, algunos analistas como Carlos Miranda, superintendente de Hidrocarburos en el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, formularon la tesis geopolítica de convertir al país en el Centro de Producción y Transporte de gas del Cono Sur.

La idea se mostraba proclive a promover la exportación y el transporte de gas hacia mercados de México y Estados Unidos, en momentos que se había logrado configurar en el país un marco institucional a través de las superintendencias y el sistema de concesiones de uso y aprovechamiento de los recursos naturales para su privatización, de acuerdo al, en ese entonces, director del CEJIS Santa Cruz, Carlos Romero, actual ministro de Autonomías.


Esta situación provocó que el 19 de septiembre de 2003 las organizaciones sociales, articuladas en torno al MAS, iniciaran la denominada “Guerra del Gas”, rechazando las condiciones de exportación del gas, planteadas por el Gobierno de Sánchez de Lozada, en atención a las 28,7 TCF de gas y 486,1 MMbbl de petróleo, certificadas por DeGolyer & MacNaughton, según Romero.

Hoy, cuando se habla de una disminución de las reservas, y de acuerdo a un artículo publicado por la Plataforma Energética, los analistas Francesco Zaratti, Álvaro Ríos, Hugo Del Granado y, entre ellos, Carlos Miranda, coinciden en atribuir la reducción de las reservas a la “escasa exploración, excesiva tributación, cambio de reglas y volúmenes exportados a Brasil, Argentina y uso interno”, pero faltó que explicaran qué pasó con la cantidad de reservas que no se exportó y no se consumió en el país.

RENUNCIA VOLUNTARIA

Según Miranda, Bolivia renunció voluntariamente a jugar un rol histórico en el Cono Sur. “En este momento ha perdido una oportunidad que ya no va a volver más”, sentenció.

“Al ser el centro energético, los países vecinos se volvían dependientes en cierto modo de Bolivia por el abastecimiento y transporte de energía, eso realzaba la posición geopolítica del país de una forma increíble porque el crear una especie de dependencia energética es uno de los lazos más fuertes y poderosos que se pueden tener”, dijo Miranda.


Por su parte, el analista energético Francesco Zaratti indicó que Bolivia pudo ser el proveedor de las dos mayores economías de la región, Brasil y Argentina. “Perdimos unos años en cambiar la Ley de Hidrocarburos y reformular la política energética, pero luego, a partir de 2006, no se retomó la exploración y perdimos una oportunidad tras otra, fallándole a Argentina e indisponiendo a Brasil, sin buscar seriamente otros mercados”, dijo.

Asimismo, sostuvo que ser el principal proveedor de energía hubiera significado más que ingresos de divisas. “Significaba ser socios de grandes economías y sacar ventaja de esa asociación”, agregó.

En este sentido, afirmó Zaratti que “además de ingresos siempre mayores para mejorar el nivel de vida de la población y diversificar la economía del país, se pudo haber encaminado, con mayores posibilidades, proyectos comunes de industrialización, Bolivia aportando con materia prima y los vecinos con capitales, tecnología y, sobre todo, mercados seguros. Todo esto se ha esfumado gracias a la nacionalización, así como la ha llevado a cabo el gobierno actual, haciendo de la industrialización una verdadera quimera”, lamentó.

A su vez, Mauricio Medinaceli, expresó que bajo el supuesto que Bolivia ya no es el abastecedor energético de la región, si los volúmenes de exportación ahora fueran mayores y la diversificación de mercado más amplia, entonces existiría margen para que pueda incorporar condiciones de precios y volúmenes en los contratos de compra y venta, mucho más favorables.

Por otra parte, aclaró que “si los volúmenes de exportación ahora fueran mayores, entonces eso redundaría en mayores impuestos, sobre todo el IDH, por ello, las instituciones que reciben dinero de esta fuente tendrían mejores ingresos”.

PERÚ AVENTAJA A BOLIVIA EN LNG

“Perú no ha tomado el lugar de Bolivia como centro energético. Perú es exportador de gas y ha tomado el puesto de Bolivia en el LNG, además que tiene dos proyectos petroquímicos que se estudian muy seriamente de urea y nitrato de amonio y otros tres que están en estudio muy preliminar al sur”, sostuvo a su turno Álvaro Ríos.

“Lo que Perú tiene son más reservas probadas de gas que Bolivia, que ahora se reportan en 9.7 TPC. Tiene 12.9 TPC en los lotes 88, 56 y 58 en el área de Camisea y 0.576 TPC en el norte, además de aproximadamente 40 pozos exploratorios en los próximos 4 a 5 años”, agregó.

En su criterio, Bolivia puede seguir siendo el centro energético por su situación geográfica y los mercados con los que está conectado, para lo cual debe retomar la confianza de inversionistas y las actividades exploratorias. Por ello, “es vital ver si la Constitución Política del Estado es un impedimento o no, se requiere una nueva Ley de Hidrocarburos con cambios, principalmente en materia tributaria, un nuevo tipo de contratos y que YPFB actúe como una verdadera empresa petrolera, con mucha gestión de negocios, con tecnología, despolitizada y con profesionales bien remunerados, acorde a la industria”, dijo.

Por otra parte, mencionó que Bolivia tiene tres gasoductos que lo vinculan con los países vecinos y que son como un cordón umbilical entre una madre y un hijo y este rol lo puede mantener en el largo plazo si explora y certifica reservas. “Bolivia no puede seguir los pasos de Argentina que en menos de una década se tornó de neto exportador a un neto importador de gas y derivados de petróleo. Estamos todavía a tiempo”, advirtió como corolario de un análisis que se sitúa al frente de las actividades realizadas por el actual Gobierno en materia energética.