En la frontera con el Perú el contrabando hormiga de Gas Licuado de Petróleo (GLP) continúa realizándose, lo mismo que la gasolina y el diésel, que ingresan al vecino país en bidones, pese a que el Gobierno retiró la subvención de carburantes. La denuncia fue hecha por el máximo dirigente de los transportistas internacionales, Gustavo Rivadeneira y Lucio Hunk´ollo, un ciudadano peruano.
Una de las principales vías de salida de productos vía contrabando, donde no se realiza controles policiales o de efectivos del COA, es la denominada “Playa Azul”, donde más de 100 transportistas de quintales, mediante triciclos, llevan la carga en la parte delantera, y trabajan en el traslado de los productos de primera necesidad del lado boliviano al lado peruano.
El río Desaguadero, que divide la Playa Azul, en el punto fronterizo de Bolivia y Perú, se convierte en el medio de traslado de carburantes, a través de barcazas, donde se transportan garrafas de GLP, y bidones de 50 litros, llenos de diésel y gasolina, aprovechando la oscuridad de la noche, según denunció Hunk’ollo.
“Ese es el único sector que se mantiene activo en cuanto al traslado de productos que llega de Bolivia como la harina, azúcar, aceite, GLP y los bidones de diésel y gasolina, pese a lo que anunciaron las autoridades bolivianas. Pero como ciudadanos vemos como llegan esos productos sobre todo en los días de feria, el martes”, explicó el ciudadano peruano.
YACIMIENTOS
Por su parte, Gustavo Rivadeneira señaló que lo que lo que más les preocupa a sus afiliados es la salida de combustible diésel, gasolina y GLP hacia Perú, sin que las autoridades por lo menos ejerzan un control estricto en el puente de Desaguadero, o en otros lugares donde es sabido que circula el contrabando.
Rivadeneira señaló que, pese a que el Gobierno está lanzando medidas paliativas para solucionar el contrabando y los efectos del “decretazo”, estas podrían no ser suficientes.
De acuerdo al entrevistado y verificado en el mes de junio por EL DIARIO, mediante un recorrido efectuado desde la ciudad de El Alto a Desaguadero, se contabilizó cerca de 12 surtidores de diésel y gasolina, los cuales están distribuidos en el trayecto y algunos de ellos proveen de combustible a los contrabandistas, que de acuerdo a Rivadeneira, tampoco tienen control pese a que funcionan bajo autorización de YPFB./EL DIARIO
