La disminución de la producción de petróleo en Cochabamba en un 75%, en comparación con el 2006, es un dato preocupante. Hace cinco años, Cochabamba producía 15 mil barriles diarios y el pasado año se llegó a producir solamente 3.800 barriles de petróleo al día. A nivel nacional, la producción actual es de 4.900 barriles. Además, de los nueve pozos de Cochabamba, sólo cuatro del bloque Mamoré en la provincia Carrasco están produciendo, ya que los demás agotaron sus reservas. Los campos productores de petróleo crudo fueron descubiertos hace más de 20 años y están en franca declinación en la producción de líquidos.
El impacto de la reducción del petróleo en la economía departamental es evidente, las regalías ya disminuyeron. Eso repercute en un menor número de obras para el desarrollo departamental. Para este año se ha previsto que Cochabamba reciba 162 millones de bolivianos de regalías hidrocarburíferas y menos ingresos provenientes de los impuestos a los carburantes.
En 1992 empezó la producción de carburantes, con poco más de 440 mil barriles y hoy está en declive. Con este panorama, la ilusión de la industrialización de los hidrocarburos queda en proyecto, pues las inversiones que demanda esa industria son grandes y también necesita una mayor producción petrolera. Los expertos calculan que sólo quedan reservas para tres años, si es que no se descubren y explotan nuevos campos petrolíferos. Se necesitan nuevos yacimientos de petróleo crudo, porque la agroindustria, la minería y el transporte internacional se mueven con diésel, que proviene de refinar el hidrocarburo. Las empresas transnacionales, que operan en Cochabamba, no buscaron más yacimientos.
La Asamblea Departamental tiene un gran reto en la definición de políticas energéticas y de hidrocarburos. Si se decide continuar con la industria extractiva de los recursos no renovables, se necesitan modificaciones al sistema tributario, al tratamiento impositivo, al régimen de subsidios y a los precios del petróleo. También se tiene que repensar el papel de las transnacionales y la forma de explotación de los hidrocarburos, así como la matriz energética para aprovechar los recursos renovables. Además, es necesario una auditoría sobre lo que se hizo con los recursos provenientes del petróleo./ OPINION
