El Gobierno nacional, en la voz del vicepresidente Álvaro García Linera,  aseguró que en adelante no tomará ninguna decisión en el ámbito de los hidrocarburos que no resulte de una deliberación o un planteamiento de los sectores sociales. Estas declaraciones la hizo para responder a las interrogantes respecto a las medidas que se van a asumir en el ámbito económico, después de la convulsión que desató el frustrado ‘gasolinazo’ de fin de año.
“Es el pueblo el que tiene que decir qué hacemos ahora. Hemos explicado que estamos perdiendo dinero, que cada año perdemos 18 hospitales de tercer nivel, 2,5 millones de conexiones de agua potable para los bolivianos, 900 kilómetros de carreteras pavimentadas. ¿Qué hacemos para que no tengamos esa sangría, ese cáncer? El pueblo lo va a decidir. Nosotros hemos planteado el problema, (pero) la solución,  el camino, el medio para solucionar este cáncer lo va a plantear el pueblo boliviano cuando lo vea conveniente”, fueron las palabras del Vicepresidente ayer en una conferencia de prensa.
Este discurso ha recibido fuertes críticas de parte de quienes consideran que es simplemente demagogia.
La diputada opositora Adriana Gil considera que “es una falsedad decir que van a escuchar a los sectores sociales, porque no escuchan a nadie”, aseguró.
Según Gil, utilizan a los movimientos sociales para conseguir aplausos y alabanzas; pero con las movilizaciones que se generaron tras el ‘gasolinazo’ quedó demostrado de que “aunque quieran sobornar a algunos dirigentes, siempre el pueblo está por encima de cualquier traición”.
Cuestionó que el Gobierno priorice la adquisición de un satélite a un precio de más de $us 251 millones, mientras la gente duerme haciendo cola para conseguir un kilo de azúcar y de arroz.
El ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas asegura que el Gobierno más bien ha decidido dar la espalda al pueblo, sobre todo a los movimientos sociales que lo respaldaban, porque en la primera evaluación de gestión estuvieron presentes, pero en la última los excluyeron. “Parece que el instrumento político del Gobierno quería instrumentalizar y manipular a los movimientos sociales hasta llegar al poder”, cuestionó.
Calificó como demagógico el discurso de escuchar a los sectores sociales, porque cree que ya hay una decisión adoptada. “Si no es un gasolinazo, porque fracasaron en su intento, van a ir con minigasolinazos. Hay una actitud clara de dar la espalda a la sociedad, pero el gasolinazo demostró que los dirigentes que eran funcionales al Gobierno no pudieron controlar las protestas”, dijo.
Román Loaiza, disidente del MAS, también coincide con Gil y Cárdenas. “Ellos han engañado toda la vida con discursos; una diputada ha dicho que se va a aumentar el 10%, eso es cierto, lo van hacer cualquier rato”, aseguró.
Loaiza subrayó que el discurso del proceso de cambio es vertical, dominante, por lo tanto pide que la organización sea de abajo hacia arriba, por eso pidió que desde las autonomías municipales y departamentales se tiene que hacer un proceso de cambio verdadero con la sociedad boliviana.
Destaca el trabajo en tema marítimo
El vicepresidente Álvaro García Linera pidió ayer estimar implícito de los dichos del presidente de Chile, Sebastián Piñera, que presagió de "complicado" el escenario de negociación con Bolivia sobre el tema marítimo, un día después de que el presidente Evo Morales saludara el debate que ha generado en el país trasandino el reclamo boliviano.
A tiempo de destacar el trabajo de la diplomacia boliviana "de los pueblos", en el nuevo contexto de relacionamiento con Chile, fundado en la Agenda de los 13 puntos, que por primera vez incorpora la demanda marítima en el plano bilateral, García Linera pidió, en una rueda de prensa en La Paz, evaluar en toda su extensión "las palabras del presidente Piñera".
"Hemos ido trabajando silenciosamente y lo que hizo el presidente Piñera (que a media semana llamó a partidos políticos chilenos y organizaciones sociales de su país para evaluar el curso de las conversaciones con Bolivia) me parece bien", argumentó.  "Si no hubiéramos hecho nada, con seguridad (Piñera) no hubiera opinado así. Si hubiéramos seguido improvisando como antes o meramente utilizando el tema del mar con fines políticos internos, el presidente Piñera no hubiera hablado lo que ha hablado", enfatizó.
 "Reafirmamos lo que dijo ayer el presidente Evo, confiamos en una actitud propositiva del Gobierno chileno para resolver positivamente esta nuestra demanda" marítima, dijo la autoridad boliviana. /ABI
Pide que no den refugio a Cossío
El vicepresidente Álvaro García Linera pidió ayer a su colega del Paraguay, Federico Franco, y al gobernador del departamento Central, Carlos Amarilla, no agredir las instituciones democráticas bolivianas y dejar de defender a la   suspendida máxima autoridad de Tarija, Mario Cossío, a quien pidió retornar al país para defenderse de las acusaciones de corrupción que pesan en su contra.
Dijo que el Gobierno de Bolivia continúa con los trámites para que Paraguay no conceda asilo al suspendido gobernador tarijeño. En medio de este pedido, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, dijo que su país tiene larga tradición de otorgar refugio político. El vicepresidente y el gobernador apoyaron el pedido de Cossío. El Parlamento paraguayo también se dividió en torno a este tema.
"Lamentablemente, en medio de estos trámites algunas autoridades de la hermana república de Paraguay, especialmente el vicepresidente y un gobernador de una de las regiones importantes y algún congresista han emitido un conjunto de declaraciones sobre Bolivia, el Estado y nuestras instituciones, que nosotros las calificamos de desacertadas, agresivas, incorrectas y erróneas", indicó en conferencia de prensa.
Insistió en que Cossío no es un perseguido político, no es impune, y que debe retornar al país para defenderse ante los estrados judiciales. "Hay enjuiciados por corruptos, como Cossío por haber, según acusación, robado dinero a su pueblo, haber utilizado mal los recursos de la Prefectura. Cossío maltrató los recursos públicos de los bolivianos", afirmó.
Destacó que Cossío fue denunciado por su propio director de Transparencia./ EL DEBER