De continuar la política petrolera vigente, los 500.000 barriles
diarios de incremento de la producción que el gobierno promete para este
año se alcanzarían en seis años.
La razón fundamental que justifica el señalamiento tiene
asidero en el hecho de que las condiciones fiscales para la inversión en
el crudo venezolano son muy mal percibidas y el Estado no podrá
enfrentar en solitario las crecientes necesidades de capital para
dinamizar el negocio, a pesar de los altos precios del crudo que se
esperan para los próximos años.
Para el analista petrolero y profesor del Instituto de Estudios
Superiores de Administración (Iesa), Francisco Monaldi, si la estrategia
no cambia será literalmente imposible sacar partido a la mayoría de la
riqueza petrolera de la Faja del Orinoco antes de que surja alguna
tecnología que pueda competir eficazmente con el petróleo como
componente energético.
El docente recuerda los desarrollos de gas de esquisto en
Estados Unidos, y que Shell ya está en capacidad de obtener gasolina a
partir del gas natural.
"Evidentemente, los costos son enormes aún, pero existe la
tecnología, por lo que habrá un esfuerzo para hacerla comercialmente
viable", explicó.
Actualmente, según el más reciente informe de la British
Petroleum, Venezuela sólo extrae 0,4% de sus reservas petroleras por
año, una tasa muy inferior a la de otros productores como Rusia, Irán y
Arabia Saudita.
Pero si se toman en consideración los estudios del Servicio
Geológico de Estados Unidos, según los cuales, si Venezuela incursiona
en nuevas y apropiadas tecnologías para extraer crudos pesados, podría
llegar a recuperar hasta 45% del crudo existente en la Faja del Orinoco.
Esto equivaldría, de acuerdo con el servicio geológico, a
elevar el actual volumen de reservas probadas de 296.500 millones de
barriles en sitio a una estimación de 510.000 millones de barriles.
Pero a una tasa de recobro o extracción de 10%, la máxima que
se ha alcanzado históricamente en la Faja, las reservas aprovechables
se ubicarían en 185.000 millones de barriles, colocando a Venezuela, en
segundo lugar por volumen detrás de Arabia Saudita.
A juicio de Monaldi, si el presidente Hugo Chávez es reelecto
en octubre, no tendrá más remedio que hacer una política petrolera más
pragmática si espera que la renta petrolera siga siendo la fuente
esencial de financiamiento de su proyecto revolucionario.
Sin embargo, la declinación de las exportaciones petroleras
venezolanas en los últimos 13 años, los convenios de suministro
preferencial y el aumento del consumo interno de combustibles están
limitando la capacidad de generar una renta suficiente siquiera para
apalancar parcialmente un desarrollo de nuevos yacimientos.
"En los últimos cinco años, las exportaciones petroleras
hacia Estados Unidos han caído a la mitad, mientras el país literalmente
regala 150.000 barriles diarios de su producción. Si a ello se suma que
el mercado interno está consumiendo unos 700.000 barriles diarios
subsidiados, tenemos que sólo 1.700.000 barriles diarios generan una
renta completa para el país", saca cuentas el analista./ AMERICA ECONOMIA
