La importación de Gas Licuado de Petróleo (GLP) continuará en ascenso
este año no sólo por la demanda creciente, sino sobre todo por la
tendencia a la baja en la producción del combustible.
Según los boletines estadísticos de 2010 y 2011 de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la comercialización interna de GLP ha tenido un crecimiento constante en los últimos tres años.
“Si vemos las estadísticas, desde 2009 el aumento en la comercialización de GLP es bajo. Ese año se importó casi lo mismo que en 2010 y de ahí a 2011 la relación es de unas 45 TM/día más (4.500 garrafas). Pero lo que pasa es que también hay una demanda insatisfecha que jamás se verá en las estadísticas; si hoy se venden 847 TM, no quiere decir que no se demande más de eso”, explicó el especialista en hidrocarburos Bernardo Prado.
En 2009, en el país se comercializaron 800,86 toneladas métricas por día (TM/día) de GLP (80.086 garrafas) y en 2011 se vendieron 847,06 TM/día (84.706 garrafas).
Frente a este panorama, la importación subió de 8,12 TM/día (812 garrafas) en 2009 a 92,37 TM/día (9.237 garrafas) en la pasada gestión; mientras que la producción bajó en 36,54 TM/día (al menos 3.654 garrafas).
El ex superintendente de Hidrocarburos Guillermo Torres argumentó que “muchos creen que el GLP es casi el 100% para el sector doméstico y que con la sustitución de éste por el gas natural domiciliario se podrá resolver el problema de la importación de GLP, pero se lo consume en todos los lugares donde no llega el gas natural”.
También es usado en el sector comercial, en los hospitales, restaurantes e incluso “hay industrias que funcionan con GLP, fábricas de cerámica, saunas y piscinas de las ciudades y vehículos”, precisó. Eso debe acabar.
Hace varios años, recuerda Torres, que el Gobierno planifica que con la construcción de las plantas de separación de líquidos de Río Grande y Gran Chaco se eliminará la importación, pero una comenzará a operar en 2013 y la otra en 2014.
Según el experto Hugo Del Granado la solución pasa por la instalación de gas domiciliario y la puesta en marcha de las plantas de Río Grande y Gran Chaco; “pero no se trata sólo de un problema de balance entre la oferta y la demanda, sino también de la subvención del Estado al GLP. Hace falta sincerar los precios para frenar el contrabando a países vecinos”, recomendó.
Punto de vista
Guillermo Torres Experto en hidrocarburosEs muy probable que este año
la importación de GLP aumente en la misma proporción que en 2011. Este
año el Gobierno debería tener una política de emergencia para paliar un
poco la importación de Gas Licuado de Petróleo (GLP), porque realmente
el país se está desangrando. Es lamentable que todo el dinero que
ingresa a Bolivia por los excedentes de los precios y de los volúmenes
del gas que exportamos terminen sirviendo sólo para importar más
hidrocarburos.
Lo más triste de todo esto es que el gas natural que exportamos se va con el GLP incorporado para ser tratado en la refinería de Campo Durán (Argentina), a 60 kilómetros de la frontera; sacan el GLP y la empresa Refinol -que es la dueña de esa refinería-, obviamente, lo comercializa y es probable que mucho de ese GLP esté volviendo a Bolivia como importado y que estemos importando nuestro propio GLP a precios internacionales.
Puede ser una suposición, pero lo que no es una conjetura es que estamos mandando gas natural con GLP y que ese gas natural va por ductos hasta la refinería de Campo Durán, pues allá hay una planta de turboexpansión para sacar el GLP y Refinol vende ese GLP al que lo quiera comprar.
El contrabando es un elemento de consideración; también el incremento de vehículos aumentó la demanda.
Por ello, urge ordenar los precios del sector de hidrocarburos, comenzando por la demanda del mercado, se debe hacer un análisis de lo que realmente ocurre en el mercado y elaborar una política que elimine el contrabando; si eso se logra es posible que incluso sobre buena parte de GLP, gasolina y diésel./ PAGINA SIETE
Lo más triste de todo esto es que el gas natural que exportamos se va con el GLP incorporado para ser tratado en la refinería de Campo Durán (Argentina), a 60 kilómetros de la frontera; sacan el GLP y la empresa Refinol -que es la dueña de esa refinería-, obviamente, lo comercializa y es probable que mucho de ese GLP esté volviendo a Bolivia como importado y que estemos importando nuestro propio GLP a precios internacionales.
Puede ser una suposición, pero lo que no es una conjetura es que estamos mandando gas natural con GLP y que ese gas natural va por ductos hasta la refinería de Campo Durán, pues allá hay una planta de turboexpansión para sacar el GLP y Refinol vende ese GLP al que lo quiera comprar.
El contrabando es un elemento de consideración; también el incremento de vehículos aumentó la demanda.
Por ello, urge ordenar los precios del sector de hidrocarburos, comenzando por la demanda del mercado, se debe hacer un análisis de lo que realmente ocurre en el mercado y elaborar una política que elimine el contrabando; si eso se logra es posible que incluso sobre buena parte de GLP, gasolina y diésel./ PAGINA SIETE
