Los Tiempos.- Bolivia debe trabajar profundamente en la planificación energética y en la industrialización del gas si pretende salir del atraso y la pobreza, advierten dos estudios de la Plataforma Energética.

Uno de los estudios, “Estado de la planificación energética en Bolivia”, elaborado por Juan Carlos Guzmán, señala que durante más de 30 años el Estado boliviano desarrolló una política energética virtualmente a ciegas y sin instrumentos básicos para la planificación, lo que ocasionó millonarios e irreparables daños al sector energético, a la economía y a las finanzas públicas.
Según la investigación, Bolivia contó con el balance energético recién a partir de 2008, por lo que todas las reformas y políticas, como la intención de convertir al país en el centro energético de la región e incluso la de la “nacionalización”, se desarrollaron sin contar con esta herramienta fundamental para la planificación energética.
El otro informe, “El un, dos, tres de la política hidrocarburífera nacional”, elaborado por Justo Zapata, abarca temas relacionados con la explotación estatal del megacampo gasífero de Sararenda, la construcción de un gasoducto desde Camiri a El Alto y, con ello, la industrialización de los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí.
“Este proyecto, que contempla el transporte diario máximo de 20 millones de metros cúbicos de gas natural, modificaría sustancialmente la matriz energética nacional, daría un impulso extraordinario a la industria minera de Oruro y Potosí, contribuiría a la industrialización del litio de Uyuni, fomentaría la creación de industrias en el occidente y otorgaría energía abundante y barata para los consumidores, transformando las subvenciones que actualmente realiza el Estado con la importación de diesel y Gas Licuado de Petróleo (GLP) en millonarios ingresos fiscales”, indica el estudio presentado por Plataforma Energética.